<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064</id><updated>2011-08-19T19:15:07.547+02:00</updated><category term='Marxismo'/><category term='Socialismo'/><category term='Friedrich Engels'/><category term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category term='Ana de Miguel'/><category term='Leon Trotsky'/><category term='Karl Liebknecht'/><category term='Clara Campoamor'/><category term='SPD'/><category term='Pablo Iglesias'/><category term='UGT'/><category term='V.I Lenin'/><category term='Rosa Luxemburgo'/><category term='KPD'/><category term='Liga Espartaquista'/><category term='Karl Marx'/><category term='Alexandra Kollontai'/><category term='8 de Marzo'/><title type='text'>Biblioteca Online de Izquierda Socialista de Guadalajara</title><subtitle type='html'>Esta es la Biblioteca Online de Izquierda Socialista de Guadalajara, corriente interna del PSOE en Guadalajara. Nuestro blog oficial es izquierdasocialistaguadalajara.blogspot.com</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-8024127278000718515</id><published>2009-03-08T18:53:00.005+01:00</published><updated>2009-03-08T19:00:20.985+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ana de Miguel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='8 de Marzo'/><title type='text'>Feminismo de la diferencia y últimas tendencias - Ana de Miguel</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQHNtH62BI/AAAAAAAAAIs/CpFr5LWhp94/s1600-h/122_summ.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 70px; height: 115px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQHNtH62BI/AAAAAAAAAIs/CpFr5LWhp94/s320/122_summ.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310877792609163282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;g) Feminismos de la diferencia&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Según el exhaustivo e influyente análisis de Echols, el feminismo radical estadounidense habría evolucionado hacia un nuevo tipo de feminismo para el que utiliza el nombre de feminismo cultural. La evolución radica en el paso de una concepción constructivista del género, a una concepción esencialista. Pero la diferencia fundamental está en que mientras el feminismo radical -y también el feminismo socialista y el liberal- lucha por la superación de los géneros, el feminismo cultural parece afianzarse en la diferencia. En Europa, especialmente en Francia e Italia, también han surgido al hilo de diferentes escisiones o disensiones dentro del movimiento feminista de los setenta, feminismos que se autoproclaman defensores de la diferencia sexual. De ahí su designación como feminismos de la diferencia frente a los igualitarios.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;· Feminismo cultural&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El feminismo cultural estadounidense engloba, según la tipología de Echols, a las distintas corrientes que igualan la liberación de las mujeres con el desarrollo y la preservación de una contracultura femenina: vivir en un mundo de mujeres para mujeres (36). Esta contracultura exalta el "principio femenino" y sus valores y denigra lo "masculino". Raquel Osborne ha sintetizado algunas de las características que se atribuyen a un principio y otro. Los hombres representan la cultura, las mujeres la naturaleza. Ser naturaleza y poseer la capacidad de ser madres comporta la posesión de las cualidades positivas, que inclinan en exclusiva a las mujeres a la salvación del planeta, ya que son moralmente superiores a los varones. La sexualidad masculina es agresiva y potencialmente letal, la femenina difusa, tierna y orientada a las relaciones interpersonales. Por {ultimo, se deriva la opresión de la mujer de la supresión de la esencia femenina. De todo ello se concluye que la política de acentuar las diferencias entre los sexos, se condena la heterosexualidad por su connivencia con el mundo masculino y se acude al lesbianismo como única alternativa de no contaminación (37). Esta visón netamente dicotómica de las naturalezas humanas ha cuajado en otros movimientos como el ecofeminismo de Mary Daly y el surgimiento de un polémico frente antipornografía y antiprostitución.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;· Feminismo francés de la diferencia&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El feminismo francés de la diferencia parte de la constatación de la mujer como lo absolutamente otro. Instalado en dicha otredad, pero tomando prestada la herramienta del psicoanálisis, utiliza la exploración del inconsciente como medio privilegiado de reconstrucción de una identidad propia, exclusivamente femenina. Entre sus representantes destacan Annie Leclerc, Hélène Cixous y, sobre todo, Luce Irigaray. Su estilo, realmente críptico si no se posee determinada formación filosófica, o incluso determinadas claves culturales específicamente francesas, no debe hacernos pensar en un movimiento sin incidencia alguna en la práctica. El grupo "Psychanalyse et Politique" surgió en los setenta y es un referente ineludible del feminismo francés. Desde el mismo se criticaba duramente al feminismo igualitario por considerar que es reformista, asimila las mujeres a los varones y, en última instancia, no logra salir del paradigma de dominación masculina. Sus partidarias protagonizaron duros enfrentamientos con el "feminismo", algunos tan llamativos como asistir a manifestaciones con pancartas de "Fuera el feminismo", e incluso acudieron a los Tribunales reivindicando su carácter de legítimas representantes del movimiento de liberación de la mujer. Tal y como relata Rosa María Magdá:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las batallas personales, la defensa radical o no de la homosexualidad y las diversas posturas con los partidos políticos han sido también puntos de litigio para un movimiento excesivamente cerrado sobre sí mismo, que plaga sus textos de referencias ocultas y que, lejos de la acogedora solidaridad, parece muchas veces convertirse en un campo minado (38).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;· Feminismo italiano de la diferencia&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sus primeras manifestaciones surgen en 1965, ligadas al grupo DEMAU. Otro hito importante será la publicación en 1970 del manifiesto de Rivolta femminile y el escrito de Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel (39). Las italianas, muy influidas por la tesis de las francesas sobre la necesidad de crear una identidad propia y la experiencia de los grupos de autoconciencia de las estadounidenses, siempre mostraron su disidencia respecto a las posiciones mayoritarias del feminismo italiano. Asó lo hicieron en el debate en torno a la ley del aborto, en que defendían la despenalización frente a la legalización, finalmente aprobada en 1977, y posteriormente en la propuesta de ley sobre la violencia sexual. Esta propuesta, iniciada por el MLD, la UDI y otros grupos del movimiento de liberación, reivindicaba, entre otras cosas, que la violación pudiese ser perseguida de oficio, aun contra la voluntad de la víctima, para evitar las frecuentes situaciones en que las presiones sobre ésta terminaban con el retiro de la demanda. En este caso, como en el del aborto, se considera "lo más inaceptable" que las mujeres "ofreciesen ese sufrimiento concreto a la intervención y la tutela del Estado, diciendo actuar en nombre de todas las mujeres" (40). Mantienen que la ley del hombre nunca es neutral, y la idea de resolver a través de leyes y reformas generales la situación de las mujeres es descabellada. Critican al feminismo reivindicativo por victimista y por no respetar la diversidad de la experiencia de las mujeres. Además plantean que de nada sirve que las leyes den valor a las mujeres si éstas de hecho no lo tienen. A cambio, parecen proponer trasladarse al plano simbólico y que sea en ese plano donde se produzca la efectiva liberación de la mujer, del "deseo femenino". Ligada a esta liberación, muy volcada en la autoestima femenina, están diversas prácticas entre mujeres, como el affidamento, concepto de difícil traducción, en que el reconocimiento de la autoridad femenina juega un papel determinante. Lo que sí se afirma con claridad es que para la mujer no hay libertad ni pensamiento sin el pensamiento de la diferencia sexual. Es la determinación ontológica fundamental.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;h) Ultimas tendencias&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tras las manifestaciones de fuerza y vitalidad del feminismo y otros movimientos sociales y políticos en los años setenta, la década de los ochenta parece que pasará a la historia como una década especialmente conservadora. De hecho, el triunfo de carismáticos líderes ultraconservadores en países como Inglaterra y Estados Unidos, cierto agotamiento de las ideologías que surgieron en el siglo XIX, más el sorprendente derrumbamiento de los Estados socialistas, dieron paso a los eternos profetas del fin los conflictos sociales y de la historia. En este contexto, nuestra pregunta es la siguiente: ¿puede entonces hablarse de un declive del feminismo contemporáneo?, y la respuesta es un rotundo no. Sólo un análisis insuficiente de los diferentes frentes y niveles sociales en que se desarrolla la lucha feminista puede cuestionar su vigencia y vitalidad. Yasmine Ergas ha sintetizado bien la realidad de los ochenta:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Si bien la era de los gestos grandilocuentes y las manifestaciones masivas que tanto habían llamado la atención de los medios de comunicación parecían tocar su fin, a menudo dejaban detrás de sí nuevas formas de organización política femenina, una mayor visibilidad de las mujeres y de sus problemas en la esfera pública y animados debates entre las propias feministas, así como entre éstas e interlocutores externos. En otras palabras, la muerte, al menos aparente, del feminismo como movimiento social organizado no implicaba ni la desaparición de las feministas como agentes políticos, ni la del feminismo como un conjunto de prácticas discursivas contestadas, pero siempre en desarrollo" (41).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Efectivamente, el feminismo no ha desaparecido, pero sí ha conocido profundas transformaciones. En estas transformaciones han influido tanto los enormes éxitos cosechados -si consideramos lo que fue el pasado y lo que es el presente de las mujeres-&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como la profunda conciencia de lo que queda por hacer, si comparamos la situación de varones y mujeres en la actualidad. Los éxitos cosechados han provocado una aparente, tal vez real, merma en la capacidad de movilización de las mujeres en torno a las reivindicaciones feministas, por más que, paradójicamente, éstas tengan más apoyo que nunca en la población femenina. Por ejemplo, el consenso entre las mujeres sobre las demandas de igual salario, medidas frente a la violencia o una política de guarderías públicas es, prácticamente total. Pero resulta difícil, por no decir imposible, congregar bajo estas reivindicaciones manifestaciones similares a las que producían alrededor de la defensa del aborto en los años setenta (De hecho, sólo la posible puesta en cuestión del derecho al propio cuerpo en los Estados Unidos de Bush ha sido capaz de concitar de nuevo marchas de cientos de miles de personas). Sin embargo, como decíamos, esto no implica un repliegue en la constante lucha por conseguir las reivindicaciones feministas. Aparte de la imprescindible labor de los grupos feministas de base, que siguen su continuada tarea de concienciación, reflexión y activismo, ha tomado progresivamente fuerza lo que ya se denomina feminismo institucional. Este feminismo reviste diferentes formas en los distintos países occidentales: desde los pactos interclasistas de mujeres a la nórdica (42) -donde se ha podido llegar a hablar de feminismo de Estado- a la formación de lobbies o grupos de presión, hasta la creación de ministerios o instituciones interministeriales de la mujer, como es el caso en nuestro país, donde en 1983 se creó como organismo autónomo el Instituto de la Mujer. A pesar de estas diferencias, los feminismos institucionales tienen algo en común: el decidido abandono de la apuesta por situarse fuera del sistema y por no aceptar sino cambios radicales. Un resultado notable de estas políticas ha sido el hecho, realmente impensable hace sólo dos décadas, de que mujeres declaradamente feministas lleguen a ocupar importantes puestos en los partidos políticos y en el Estado. Ahora bien, no puede pensarse que este abandono de la "demonización" del poder no reciba duras críticas desde otros sectores del feminismo, y no haya supuesto incluso un cambio lento y difícil para todo un colectivo que, aparte de su vocación radical, ha sido "socializado en el no poder". En este contexto institucional también cabe destacar la proliferación en las universidades de centros de investigaciones feministas. En la década de los ochenta, la teoría feminista no sólo ha desplegado una vitalidad impresionante, sino que ha conseguido dar a su interpretación de la realidad un status académico.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En definitiva, los grupos de base, el feminismo institucional y la pujanza de la teoría feminista, más la paulatina incorporación de las mujeres a puestos de poder no estrictamente políticos -administración, judicaturas, cátedras...- y a tareas emblemáticamente varoniles -ejército y policía-, han ido creando un poso feminista que simbólicamente cerraremos con la Declaración de Atenas de 1992. En esta Declaración, las mujeres han mostrado su claro deseo de firmar un nuevo contrato social y establecer de una vez por todas una democracia paritaria. Ahora bien, esta firme voluntad de avance, y el recuento de todo lo conseguido, no significa que la igualdad sexual esté a la vuelta de la esquina. Tal y como ha reflejado Susan Faludi en su obra Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna, el patriarcado, como todo sistema de dominación firmemente asentado, cuenta con numerosos recursos para perpetuarse. El mensaje reactivo de "la igualdad está ya conseguida" y "el feminismo es un anacronismo que empobrece la vida de la mujer" parece haber calado en las nuevas generaciones. Como consecuencia, las mujeres jóvenes, incapaces de traducir de forma política la opresión, parecen volver a reproducir en patologías personales antes desconocidas -anorexia, bulimia- el problema que se empeña "en no tener nombre".&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Terminaremos esta exposición con una referencia al problema del sujeto de la lucha feminista. En algunos textos se ha acuñado ya el término de "feminismo de tercera ola" para referirse al feminismo de los ochenta, que se centra en el tema de la diversidad de las mujeres (43). Este feminismo se caracteriza por criticar el uso monolítico de la categoría mujer y se centra en las implicaciones prácticas y teóricas de la diversidad de situaciones de las mujeres. Esta diversidad afecta a las variables que interactúan con la de género, como son el país, la raza, la etnicidad y la preferencia sexual y, en concreto, ha sido especialmente notable la aportación realizada por mujeres negras. Sin embargo, aún reconociendo la simultaneidad de opresiones y que estos desarrollos enriquecen enormemente al feminismo, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿"Dónde debemos detenernos en buena lógica? ¿Cómo podemos justificar generalizaciones sobre las mujeres afroamericanas, sobre las mujeres del Tercer Mundo, o las mujeres lesbianas?" (44). Efectivamente, llevando esta lógica a su extremo, tendríamos que concluir que es imposible generalizar la experiencia de cada mujer concreta. Tal vez sea pertinente concluir con unas palabras de Celia Amorós a propósito de otro debate. Señala esta que autora que tan importante como la desmitificación y disolución analítica de totalidades ontológicas es no perder, al menos como idea reguladora, la coherencia totalizadora que ha de tener todo proyecto emancipatorio con capacidad de movilización. Y, en la práctica, postula:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La capacidad de cada sujeto individual de constituirse en núcleo de síntesis de sus diversas "posiciones de sujeto", orientándolas al cambio del sistema (45).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los feminismos a través de la historia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;NOTA DE CREATIVIDAD FEMINISTA :&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;ESTA ARTICULO FUE TOMADO DE : 10 PALABRAS CLAVES DE FEMINISMO, CELIA AMOROS (COMPILADORA)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;35. G. M. Scanlon, "El movimiento feminista en España", en J. Astelarra (coord.), Participación política de las mujeres, Siglo XXI, Madrid 1990, pp. 95-96.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;36. Sin embargo, es preciso señalar que algunas de las feministas consideradas culturales, como es el caso de Kathleen Barry, no se sienten en absoluto identificadas con la etiqueta de feminismo cultural y se consideran feministas radicales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;37. R. Osborne, La construcción sexual de la realidad, Cátedra, Madrid 1993, p. 41.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;38. Cf. R. M. Rodríguez, "El feminismo francés de la diferencia", en C. Amorós (cood.), Actas del seminario Historia de la teoría feminista, Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid, 1994.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;39. La historia de este feminismo está contada detalladamente en el libro No creas tener derechos, del colectivo Librería de Mujeres de Milán, horas y Horas, Madrid 1991.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;40. O. c., p. 81.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;41. Y. Ergas, "El sujeto mujer: el feminismo de los años sesenta-ochenta", en Duby y Perrot (dirs.), Historia de las mujeres, Taurus, Madrid 1993, vol. 5, p. 560.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;42. Cf. En este mismo libro "Pactos entre mujeres".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;43. Esta designación proviene del feminismo estadounidense y no habla de diversidad sino de diferencias entre las mujeres. Hemos optado por usar la palabra diversidad para evitar equívocos con el feminismo de la diferencia, que en Estados Unidos se denomina feminismo cultural.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;44. P. Madoo y J. Niebrugge-Brantley, "Teoría feminista contemporánea", en G. Ritzer, Teoría sociológica contemporánea, MacGraw Hill, Madrid 1992, p. 392.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;45. C. Amorós, Crítica de la razón patriarcal, Anthropos, Barcelona 1985, p. 322.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo4.html"&gt;http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo4.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-8024127278000718515?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/8024127278000718515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/feminismo-de-la-diferencia-y-ultimas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/8024127278000718515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/8024127278000718515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/feminismo-de-la-diferencia-y-ultimas.html' title='Feminismo de la diferencia y últimas tendencias - Ana de Miguel'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQHNtH62BI/AAAAAAAAAIs/CpFr5LWhp94/s72-c/122_summ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-5114543505639104389</id><published>2009-03-08T18:53:00.002+01:00</published><updated>2009-03-08T18:56:25.289+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ana de Miguel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='8 de Marzo'/><title type='text'>Neofeminismo: los años sesenta y setenta - Ana de Miguel</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQGSLnWwxI/AAAAAAAAAIk/kBOZRw-LLGk/s1600-h/122_summ.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 70px; height: 115px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQGSLnWwxI/AAAAAAAAAIk/kBOZRw-LLGk/s320/122_summ.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310876770001928978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La consecución del voto y todas las reformas que trajo consigo habían dejado relativamente tranquilas a las mujeres; sus demandas habían sido satisfechas, vivían en una sociedad legalmente cuasi-igualitaria y la calma parecía reinar en la mayoría de los hogares. Sin embargo, debía ser una clama un tanto enrarecida, pues se acercaba un nuevo despertar de este movimiento social. La obra de Simone de Beauvoir es la referencia fundamental del cambio que se avecina. Tanto su vida como su obra son paradigmáticas de las razones de un nuevo resurgir del movimiento. Tal y como ha contado la propia Simone, hasta que emprendió la redacción de El segundo sexo apenas había sido consciente de sufrir discriminación alguna por el hecho de ser una mujer. La joven filósofa, al igual que su compañero Jean Paul Sartre, había realizado una brillante carrera académica, e inmediatamente después ingresó por oposición -también como él- a la carrera docente. ¿Dónde estaba, pues, la desigualdad, la opresión? Iniciar la contundente respuesta del feminismo contemporáneo a este interrogante es la impresionante labor llevada a cabo en los dos tomos de El segundo sexo (1949). Al mismo tiempo que pionera, Simone de Beauvoir constituye un brillante ejemplo de cómo la teoría feminista supone una transformación revolucionaria de nuestra comprensión de la realidad. Y es que no hay que infravalorar las dificultades que experimentaron las mujeres para descubrir y expresar los términos de su opresión en la época de la "igualdad legal". Esta dificultad fue retratada con infinita precisión por la estadounidense Betty Friedan: el problema de las mujeres era el "problema que no tiene nombre", y el objeto de la teoría y la práctica feministas fue, justamente, el de nombrarlo. Friedan, en su también voluminosa obra, La mística de la feminidad (1963), analizó la profunda insatisfacción de las mujeres estadounidenses consigo mismas y su vida, y su traducción en problemas personales y diversas patologías autodestructivas: ansiedad, depresión, alcoholismo (24). Sin embargo, el problema es para ella un problema político: "la mística de la feminidad" -reacción patriarcal contra el sufragismo y la incorporación de las mujeres a la esfera pública durante la Segunda Guerra Mundial-, que identifica mujer con madre y esposa, con lo que cercena toda posibilidad de realización personal y culpabiliza a todas aquellas que no son felices viviendo solamente para los demás.&lt;/span&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;b) Feminismo liberal&lt;/b&gt;&lt;a name="1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;Betty Friedan&lt;/b&gt; contribuyó a fundar en 1966 la que ha llegado a ser una de las organizaciones más feministas más poderosas de Estados Unidos, y sin duda la máxima representante del feminismo liberal, la Organización Nacional para las Mujeres (NOW). El feminismo liberal se caracteriza por definir la situación de las mujeres como una de desigualdad -y no de opresión y explotación- y por postular la reforma del sistema hasta lograr la igualdad entre los sexos. Las liberales comenzaron definiendo el problema principal de las mujeres como su exclusión de la esfera pública, y propugnaban reformas relacionadas con la inclusión de las mismas en el mercado laboral. También desde el principio tuvieron una sección destinada a formar u promover a las mujeres para ocupar puestos públicos. Pero bien pronto, la influencia del feminismo radical empujó a las más jóvenes hacia la izquierda. Ante el malestar y el miedo a los sectores más conservadores, Betty Friedan declara que: "En el futuro, la gente que piensa que NOW es demasiado activista tendrá menos peso que la juventud" (25). Así, terminaron abrazando la tesis de lo personal es político -cuando Friedan había llegado a quejarse de que las radicales convertían la lucha política en una "guerra de dormitorio"- y la organización de grupos de autoconciencia, dos estandartes básicos del feminismo radical y que inicialmente rechazaban. Más tarde, con el declive del feminismo radical en Estados Unidos, el reciclado "feminismo liberal" cobró un importante protagonismo hasta haber llegado a convertirse, a juicio de Echols, "en la voz del feminismo como movimiento político" (26).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sin embargo, fue al feminismo radical, caracterizado por su aversión al liberalismo, a quien correspondió el verdadero protagonismo en las décadas de los sesenta y setenta.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;c) Surgimiento del feminismo radical: "feministas políticas" y "feministas"&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los sesenta fueron años de intensa agitación política. Las contradicciones de un sistema que tiene su legitimación en la universalidad de sus principios, pero que en realidad es sexista, racista, clasista e imperialista, motivaron a la formación de la llamada Nueva Izquierda y diversos movimientos sociales radicales como el movimiento antirracista, el estudiantil, el pacifista y, claro está, el feminista. La característica distintiva de todos ellos fue su marcado carácter contracultural: no estaban interesados en la política reformista de los grandes partidos, sino en forjar nuevas formas de vida -que prefigurasen la utopía comunitaria de un futuro que divisaban a la vuelta de la esquina- y, cómo no, al hombre nuevo. Y tal como hemos venido observando hasta ahora a lo largo de la historia, muchas mujeres entraron a formar parte de este movimiento de emancipación.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En buena medida, la génesis del Movimiento de Liberación de la Mujer hay que buscarla en su creciente descontento con el papel que jugaban en aquél. Así describe Robin Morgan lo que fue una experiencia generalizada de mujeres: "Comoquiera que creíamos estar metidas en la lucha para construir una nueva sociedad, fue para nosotras un lento despertar y una deprimente constatación descubrir que realizábamos el mismo trabajo en el movimiento que fuera de él: pasando a máquina los discursos de los varones, haciendo café pero no política, siendo auxiliares de los hombres, cuya política, supuestamente, reemplazaría al viejo orden" (27). De nuevo fue a través del activismo político junto a los varones, como en su día las sufragistas en la lucha contra el abolicionismo, como las mujeres tomaron conciencia de la peculiaridad de su opresión. Puesto que el hombre nuevo se hacía esperar, la mujer nueva -de la que tanto hablara Kollontai a principios de siglo- decidió comenzara reunirse por su cuenta. La primera decisión política del feminismo fue la de organizarse en forma autónoma, separarse de los varones, decisión con la que se constituyó el Movimiento de Liberación de la Mujer. Tal y como señala Echols, si bien todas estaban de acuerdo en la necesidad de separarse de los varones, disentían respecto a la naturaleza y el fin de la separación. Así se produjo la primera gran escisión dentro del feminismo radical: la que dividió a las feministas en "políticas" y "feministas". Todas ellas forman inicialmente parte del feminismo radical por su posición antisistema y por su afán de distanciarse del feminismo liberal, pero sus diferencias son una referencia fundamental para entender el feminismo de la época.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En un principio, las "políticas" fueron mayoría, pero a partir del 68 muchas fueron haciéndose más feministas para, finalmente, quedar en minoría. Para las "políticas", la opresión de las mujeres deriva del capitalismo o del Sistema (con mayúsculas), por lo que los grupos de liberación debían permanecer conectados y comprometidos con el Movimiento; en realidad, consideraban el feminismo un ala más de la izquierda. Suele considerarse que a ellas, a su experiencia y a sus conexiones se debieron muchos de los éxitos organizativos del feminismo, pero lógicamente también traían su servidumbre ideológica.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las "feministas" se manifestaban contra la subordinación a la izquierda, ya que identificaban a los varones como los beneficiarios de su dominación. No eran, ni mucho menos, antiizquierda, pero sí muy críticas con su recalcitrante sexismo y la tópica interpretación del feminismo en un abanico de posibilidades que iba de su mera consideración como cuestión periférica a la más peligrosa calificación de contrarrevolucionario.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las interminables y acaloradas discusiones entorno a cuál era la contradicción o el enemigo principal caracterizaron el desarrollo del neofeminismo no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa y España. La lógica de los debates siempre ha sido similar: mientras las más feministas pugnaban por hacer entender a las políticas que la opresión de las mujeres no es solamente una simple consecuencia del Sistema, sino un sistema específico de dominación en que la mujer es definida en términos del varón, las políticas no podían dejar de ver a los varones como víctimas del sistema y de enfatizar el no enfrentamiento con éstos. Además, volviendo al caso concreto de Estados Unidos, las políticas escondían un miedo que ha pesado siempre sobre las mujeres de la izquierda: el de que los compañeros varones, depositarios del poder simbólico para dar o quitar denominaciones de origen "progresista", interpretasen un movimiento sólo de mujeres como reaccionario o liberal. De hecho, es muy aleccionador reparar en que, a la hora de buscar "denominación", el término "feminista" fue inicialmente repudiado por algunas radicales. El problema estaba en que lo asociaban con la que consideraban la primera ola del feminismo, el movimiento sufragista, al que despreciaban como burgués y reformista. Sulamith Firestone, indiscutible teórica y discutida líder de varios grupos radicales, fue la primera en atreverse a reivindicar el sufragismo afirmando que era un movimiento radical y que "su historia había sido enterrada por razones políticas" (28).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Finalmente llegó la separación, y el nombre de feminismo radical pasó a designar únicamente a los grupos y las posiciones teóricas de las "feministas ".&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;d) Feminismo radical&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El feminismo radical norteamericano se desarrolló entre los años 1967 y 1975, y a pesar de la rica heterogeneidad teórica y práctica de los grupos en que se organizó, parte de unos planteamientos comunes. Respecto a los fundamentos teóricos, hay que citar dos obras fundamentales: Política sexual de Kate Millet y La dialéctica de la sexualidad de Sulamit Firestone, publicadas en el año 1970. Armadas de las herramientas teóricas del marxismo, el psicoanálisis y el anticolonialismo, estas obras acuñaron conceptos fundamentales para el análisis feminista como el de patriarcado, género y casta sexual. El patriarcado se define como un sistema de dominación sexual que se concibe, además, como el sistema básico de dominación sobre el que se levanta el resto de las dominaciones, como la de clase y raza. El género expresa la construcción social de la feminidad y la casta sexual alude a la común experiencia de opresión vivida por todas las mujeres (29). Las radicales identificaron como centros de la dominación patriarcal esferas de la vida que hasta entonces se consideraban "privadas". A ellas corresponde el mérito de haber revolucionado la teoría política al analizar las relaciones de poder que estructuran la familia y la sexualidad; lo sintetizaron en un slogan: lo personal es político. Consideraban que los varones, todos los varones y no sólo una élite, reciben beneficios económicos, sexuales y psicológicos del sistema patriarcal, pero en general acentuaban la dimensión psicológica de la opresión. Así lo refleja el manifiesto fundacional de las New York Radical Feminist (1969), Politics of the Ego, donde se afirma:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pensamos que el fin de la dominación masculina es obtener satisfacción psicológica para su ego, y que sólo secundariamente esto se manifiesta en las relaciones económicas (30).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Una de las aportaciones más significativas del movimiento feminista radical fue la organización en grupos de autoconciencia. Esta práctica comenzó en el New York Radical Women (1967), y fue Sarachild quien le dio el nombre de "consciousness-raising". Consistía en que cada mujer del grupo explicase las formas en que experimentaba y sentía su opresión. El propósito de estos grupos era "despertar la conciencia latente que... todas las mujeres tenemos sobre nuestra opresión", para propiciar "la reinterpretación política de la propia vida" y poner las bases para su transformación. Con la autoconciencia también se pretendía que las mujeres de los grupos se convirtieran en auténticas expertas en su opresión: estaban construyendo la teoría desde la experiencia personal y no desde le filtro de las ideologías previas. Otra función importante de estos grupos fue la de contribuir a la revalorización de la palabra y las experiencias de un colectivo sistemáticamente inferiorizado y humillado a lo largo de la historia. Así lo ha señalado Válcarcel comentando algunas de las obras clásicas del feminismo: el movimiento feminista debe tanto a estas obras escritas como a una singular organización: los grupos de encuentro, en que sólo mujeres desgranaban, turbada y parsimoniosamente, semana a semana, la serie de sus. humillaciones, que intentan comprender como parte de una estructura teorizable" (31). Sin embargo, los diferentes grupos de radicales variaban en su apreciación de esta estrategia. Según la durísima apreciación de Mehrhof, miembro de las Redstockings (1969): "la autoconciencia tiene la habilidad de organizar gran número de mujeres, pero de organizarlas para nada" (32). Hubo acalorados debates internos, y finalmente autoconciencia-activismo se configuraron como opciones opuestas.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El activismo de los grupos radicales fue, en más de un sentido, espectacular. Espectaculares por multitudinarias fueron las manifestaciones y marchas de mujeres, pero aún más eran los lúcidos actos de protesta y sabotaje que ponían en evidencia el carácter de objeto y mercancía de la mujer en el patriarcado. Con actos como la quema pública de sujetadores y corsés, el sabotaje de comisiones de expertos sobe el aborto formada por ¡catorce varones y una mujer (monja)!, o la simbólica negativa de la carismática Ti-Grace Atkinson a dejarse fotografiar en público al lado de un varón, las radicales consiguieron que la voz del feminismo entrase en todos y cada uno de los hogares estadounidenses. Otras actividades no tan espectaculares, pero de consecuencias enormemente beneficiosas para las mujeres, fueron la creación de centros alternativos de ayuda y autoayuda. Las feministas no sólo crearon espacios propios para estudiar y organizarse, sino que desarrollaron una salud y una ginecología no patriarcales, animando a las mujeres a conocer su propio cuerpo. También se fundaron guarderías, centros para mujeres maltratadas, centros de defensa personal y un largo etcétera.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tal y como se desprende de los grupos de autoconciencia, otra característica común de los grupos radicales fue el exigente impulso igualitarista y antijerárquico: ninguna mujer está por encima de otra. En realidad, las líderes estaban mal vistas, y una de las constantes organizativas era poner reglas que evitasen el predominio de las más dotadas o preparadas. Así es frecuente escuchar a las líderes del movimiento, que sin duda existían, o a quienes actuaban como portavoces, "pedir perdón a nuestras hermanas por hablar por ellas". Esta forma de entender la igualdad trajo muchos problemas a los grupos: uno de los más importantes fue el problema de admisión de nuevas militantes. Las nuevas tenían que aceptar la línea ideológica y estratégica del grupo, pero una vez dentro ya podían, y de hecho así lo hacían frecuentemente, comenzar a cuestionar el manifiesto fundacional. El resultado era un estado de permanente debate interno, enriquecedor para las nuevas, pero tremendamente cansino para las veteranas. El igualitarismo se traducía en que mujeres sin la más mínima experiencia política y recién llegadas al feminismo se encontraban en la situación de poder criticar duramente por "elitista" a una líder con la experiencia militante y la potencia teórica de Sulamith Firestone. Incluso se llegó a recelar de las teóricas sospechando que instrumentaban el movimiento para hacerse famosas. El caso es que la mayor parte de las líderes fueron expulsadas de los grupos que habían fundado. Jo Freeman supo reflejar esta experiencia personal en su obra La tiranía de la falta de estructuras (33).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Echols ha señalado esta negación de la diversidad de las mujeres como una de las causas del declive del feminismo radical. La tesis de la hermandad o sororidad de todas las mujeres unidas por una experiencia común también se vio amenazada por la polémica aparición dentro de los grupos de la cuestión de clase y del lesbianismo. Pero, en última instancia, fueron las agónicas disensiones internas, más el lógico desgaste de un movimiento de estas características, lo que trajo a mediados de los setenta el fin del activismo del feminismo radical.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;e) Feminismo y socialismo: la nueva alianza&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tal y como hemos observado, el feminismo iba decantándose como la lucha contra el patriarcado, un sistema de dominación sexual, y el socialismo como la lucha contra sistema capitalista o de clases. Sin embargo, numerosas obras de la década de los setenta declaran ser intentos de conciliar teóricamente feminismo y socialismo y defienden la complementariedad de sus análisis. Así lo hicieron, entre otras muchas, Sheyla Rowbotham, Roberta Hamilton, Zillah Eisenstein y Juliet Michell. Las feministas socialistas han llegado a reconocer que las categorías analíticas del marxismo son "ciegas al sexo" y que la "cuestión femenina" nunca fue la "cuestión feminista" (34), pero también consideraban que el feminismo es ciego para la historia y para las experiencias de las mujeres trabajadoras, emigrantes o "no blancas" (N del transc.: en el original decía "de color"). De ahí que sigan buscando una alianza más progresiva entre los análisis de clase, género y raza. Pero en esta renovada alianza, el género y el patriarcado son las categorías que vertebran sus análisis de la totalidad social.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;-----------------------&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;24. Cf. A. J. Perona, "El feminismo americano de post-guerra": B. Friedan", en C. Amorós (coord.), Actas del seminario Historia de la teoría feminista, Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid, Madrid 1994.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;25. A. Echols, Daring to Be Bad. Radical Feminism in America (1967-1975), University of Minnesota Press, Minneapolis 1989, p. 4.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;26. A. Echols, o. c., p. 11.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;27. O. c., p. 23 (la traducción es nuestra).&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;28. O. c., p. 54.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;29. Cf. Es esta misma obra "Género y Patriarcado".&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;30. A. Echols,o. c., p. 140.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;31. A. Valcárcel, Sexo y filosofía, Anthropos, Barcelona 1991, p. 45.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;32. A. Echols, o. c., p. 140.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;33. J. Freeman, La tiranía de la falta de estructuras, Forum de Política Feminista, Madrid.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial,Helvetica;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;34. Cf. H. Hartmann, "Un matrimonio mal avenido: hacia una unión más progresiva entre marxismo y feminismo", Zona Abierta, 198o, pp. 85-113.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="font-family: georgia;" href="http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo3.html"&gt;http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo3.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-5114543505639104389?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/5114543505639104389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/neofeminismo-los-anos-sesenta-y-setenta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/5114543505639104389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/5114543505639104389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/neofeminismo-los-anos-sesenta-y-setenta.html' title='Neofeminismo: los años sesenta y setenta - Ana de Miguel'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQGSLnWwxI/AAAAAAAAAIk/kBOZRw-LLGk/s72-c/122_summ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-6554405623600203780</id><published>2009-03-08T18:42:00.003+01:00</published><updated>2009-03-08T18:49:05.445+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ana de Miguel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='8 de Marzo'/><title type='text'>El Feminismo Premoderno - Ana de Miguel</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQE5jb2g5I/AAAAAAAAAIc/eM0J62wt5KE/s1600-h/122_summ.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 70px; height: 115px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQE5jb2g5I/AAAAAAAAAIc/eM0J62wt5KE/s320/122_summ.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310875247387771794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Que el feminismo ha existido siempre puede afirmarse en diferentes sentidos. En el sentido más amplio del término, siempre que las mujeres, individual o colectivamente, se han quejado de su injusto y amargo destino bajo el patriarcado y han reivindicado un a situación diferente, una vida mejor. Sin embargo, en este libro abordamos el feminismo de una forma más específica: trataremos los distintos momentos históricos en que las mujeres han llegado a articular, tanto en la teoría como en la práctica, un conjunto coherente de reivindicaciones y se han organizado para conseguirlas (1).&lt;/span&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En este recorrido histórico por la historia del movimiento feminista dividiremos la exposición en tres grandes bloques: el feminismo premoderno, en que se recogen las primeras manifestaciones de "polémicas feministas"; el feminismo moderno, que arranca con la obra de Poulain de la Barre y los movimientos de mujeres y feministas de la Revolución Francesa, para resurgir con fuerza en los grandes movimientos sociales del siglo XIX, y, por último, el feminismo contemporáneo, en que se analiza el neofeminismo de los años sesenta-setenta y las últimas tendencias.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;1. Feminismo premoderno&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El proceso de recuperación histórica de la memoria feminista no ha hecho más que comenzar. Cada día que pasa, las investigaciones añaden nombres nuevos a la genealogía del feminismo, y aparecen nuevos datos en torno a la larga lucha por la igualdad sexual. En general puede afirmarse que ha sido en los periodos de ilustración y en los momentos de transición hacia formas sociales más justas y liberadoras cuando ha surgido con más fuerza la polémica feminista.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Es posible rastrear signos de esta polémica en los mismos principios de nuestro pasado clásico. La Ilustración sofística produjo el pensamiento de la igualdad entre los sexos, aunque, como lo señala Valcárcel, ha sobrevivido mucho mejor la reacción patriarcal que generó: "las chanzas bifrontes de Aristófanes, la Política de Aristóteles, la recogida de Platón" (2). Con tan ilustres precedentes, la historia occidental fue tejiendo minuciosamente -desde la religión, la ley y la ciencia- el discurso y la práctica que afirmaba la inferioridad de la mujer respecto al varón. Discurso que parecía dividir en dos la especie humana: dos cuerpos, dos razones, dos morales, dos leyes.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El Renacimiento trajo consigo un nuevo paradigma humano, el de autonomía, pero no se extendió a las mujeres. El solapamiento de lo humano con los varones permite la apariencia de universalidad del "ideal de hombre renacentista". Sin embargo, el culto renacentista a la gracia, la belleza, el ingenio y la inteligencia sí tuvo alguna consecuencia para las mujeres (3). La importancia de la educación generó numerosos tratados pedagógicos y abrió un debate sobre la naturaleza y deberes de los sexos. Un importante precedente y un hito en la polémica feminista había sido la obra de Christine de Pisan, La ciudad de las damas (1405). Pisan ataca el discurso de la inferioridad de las mujeres y ofrece una alternativa a su situación, pero, como certeramente indica Alicia H. Puleo, no hay que confundir estas obras reivindicativas con un género apologético también cultivado en el Renacimiento y destinado a agradar a las damas mecenas. Este género utiliza un discurso de la excelencia en que elogia la superioridad de las mujeres -"el vicio es masculino, la virtud femenina"- t confecciona catálogos de mujeres excepcionales. Así por ejemplo, el tratado que Agripa de Nettesheim dedica a la regente de los Países Bajos en 1510, De nobilitate et praecellentia foeminei sexus (4). A pesar de las diferencias entre los tratados, habrá que esperar al siglo XVII para la formulación de igualdad.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La cultura y la educación eran entonces un bien demasiado escaso y, lógicamente, fueron de otra índole las acciones que involucraron a más mujeres y provocaron mayor represión: la relación de las mujeres con numerosas herejías como las milenaristas. Guillermine de Bohemia, a fines del siglo XIII, afirmaba que la redención de Cristo no había alcanzado a la mujer, y que Eva aún no había sido salvada. Creó una iglesia de mujeres a la que acudían tanto mujeres del pueblo como burguesas y aristócratas. La secta fue denunciada por la inquisición a comienzos del siglo XIV. Aunque las posiciones de las doctrinas heréticas sobre la naturaleza y la posición de la mujer eran muy confusas, les conferían una dignidad y un escape emocional e intelectual que difícilmente podían encontrar en otro espacio público (5). El movimiento de renovación religiosa que fue la Reforma protestante significó la posibilidad de un cambio en el estado de la polémica. Al afirmar la primacía de la conciencia-individuo y el sacerdocio universal de todos los verdaderos creyentes frente a la relación jerárquica con Dios, abría de par en par las puertas al interrogante femenino: ¿por qué nosotras no? Paradójicamente el protestantismo acabó reforzando la autoridad patriarcal, ya que se necesitaba un sustituto para la debilitada autoridad del sacerdote y del rey. Por mucho que la Reforma supusiese una mayor dignificación del papel de la mujer-esposa-compañera, el padre se convertía en el nuevo e inapelable intérprete de las Escrituras, dios-rey del hogar. Sin embargo, y como ya sucediera con las herejías medievales y renacentistas, la propia lógica de estas tesis llevó a la formación de grupos más radicales. Especialmente en Inglaterra, la pujanza del movimiento puritano, ya a mediados del siglo XVII, dio lugar a algunas sectas que, como los cuáqueros, desafiaron claramente la prohibición del apóstol Pablo. Estas sectas incluyeron a las mujeres como predicadoras y admitían que el espíritu pudiese expresarse a través de ellas. Algunas mujeres encontraron una interesante vía para desplegar su individualidad: "El espíritu podía inducir a una mujer al celibato, o a fiar el derecho de su marido a gobernar la conciencia de ella, o bien indicarle dónde debía rendir culto. Los espíritus tenían poca consideración por el respeto debido al patriarcado terrenal; sólo reconocían el poder de Dios" (6). Entonces se las acusó de pactar con el demonio. Las frecuentes acusaciones de brujería contra las mujeres individualistas a lo largo de estos siglos, y su consiguiente quema, fue el justo contrapeso "divino" a quienes desafiaban el poder patriarcal.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En la Francia del siglo XVII, los salones comenzaban su andadura como espacio público capaz de generar nuevas normas y valores sociales. En los salones, las mujeres tenían una notable presencia y protagonizaron el movimiento literario y social conocido como preciosismo. Las preciosas, que declaran preferir la aristocracia del espíritu a la de la sangre, revitalizaron la lengua francesa e impusieron nuevos estilos amorosos; establecieron pues sus normativas en un terreno en el que las mujeres rara vez habían decidido. Para Oliva Blanco, la especificidad de la aportación de los salones del XVII al feminismo radica en que "gracias a ellos la 'querelle féministe' deja de ser coto privado de teólogos y moralistas y pasa a ser un tema de opinión pública" (7). Sin embargo, tal y como sucedía con la Ilustración sofística, seguramente hoy se conoce mejor la reacción patriarcal a este fenómeno, reacción bien simbolizada en obras tan espeluznantemente misóginas como Las mujeres sabias de Molière y La culta latiniparla de Quevedo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;--------&lt;br /&gt;NOTAS&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1 Como ponen de relieve las recientes historias de las mujeres, éstas han tenido casi siempre un importante protagonismo en las revueltas y movimientos sociales. Sin embargo, si la participación de las mujeres no es consciente de la discriminación sexual, no puede considerarse feminista.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;2 A, Valcárcel, "¿Es el feminismo una teoría política?, Desde el feminismo, n 1, 1986.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3 Cf. J. Kelly, "¿Tuvieron las mujeres Renacimiento?", en J. S. Amelang y M. Nash (eds.) Historia y género: Las mujeres en la Europa moderna y contemporánea, Alfons el Maganànim, Valencia 1990, pp. 93-126; y A. H. Puleo, "El paradigma renacentista de autonomía", en C. Amorós (coord.), Actas del Seminario Permanente Feminismo e Ilustración. Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid, Madrid 1992, pp. 39-46.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;4. Cf. A. H. Puleo, a. c., 43-44.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;5. S. Robotham, Feminismo y revolución, Debate, Madrid 1978, pp. 15-26.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;6. S. Robotham, La mujer ignorada por la historia, Debate, Madrid 1980, p. 19.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;font-size:85%;"  &gt;7. O. Blanco, "La 'querelle feministe' en el siglo XVII", en C. Amorós (coord.), Actas del Seminario Permanente Feminismo e Ilustración, p. 77.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo1.html"&gt;http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo1.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-6554405623600203780?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/6554405623600203780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/el-feminismo-premoderno-ana-de-miguel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/6554405623600203780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/6554405623600203780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/el-feminismo-premoderno-ana-de-miguel.html' title='El Feminismo Premoderno - Ana de Miguel'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQE5jb2g5I/AAAAAAAAAIc/eM0J62wt5KE/s72-c/122_summ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-3687975757943705235</id><published>2009-03-08T18:41:00.003+01:00</published><updated>2009-03-08T18:52:09.976+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ana de Miguel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='8 de Marzo'/><title type='text'>Feminismo Moderno - Ana de Miguel</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQEevNNHWI/AAAAAAAAAIU/q-OEK9EdIiA/s1600-h/122_summ.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 70px; height: 115px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQEevNNHWI/AAAAAAAAAIU/q-OEK9EdIiA/s320/122_summ.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310874786691095906" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;a) Las raíces ilustradas y la Revolución Francesa&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Diferentes autoras, como Geneviève Fraisse y Celia Amorós, han coincidido en señalar la obra del filósofo cartesiano Poulain de la Barre y los movimientos de mujeres y feministas que tuvieron lugar durante la Revolución Francesa como dos momentos clave -teórico uno, práctico el otro- en la articulación del feminismo moderno. Así, en el texto de Poulain de la Barre titulado Sobre la igualdad de los sexos y publicado en 1673 -en pleno auge del movimiento de preciosas- sería la primera obra feminista que se centra explícitamente en fundamentar la demanda de igualdad sexual. Fraisse ha señalado que con esta obra estaríamos asistiendo a un verdadero cambio en el estatuto epistemológico de la controversia o "guerra entre los sexos": "la comparación entre el hombre y la mujer abandona el centro del debate, y se hace posible una reflexión sobre la igualdad" (8). Por su parte, Amorós encuadra la obra de Poulain en el contexto más amplio de la Ilustración. Aun reconociendo el carácter pionero y específico de la obra, ésta forma parte de un continuo feminista que se caracteriza por radicalizar o universalizar la lógica de la razón, racionalista primero e ilustrada después. Asimismo, mantiene que el feminismo como cuerpo coherente de vindicaciones y como proyecto político capaz de constituir un sujeto revolucionario colectivo, sólo puede articularse teóricamente a partir de premisas ilustradas: premisas que afirman que todos los hombres nacen libres e iguales y, por tanto, con los mismos derechos. Aun cuando las mujeres queden inicialmente fuera del proyecto igualatorio -tal y como sucedió en la susodicha Francia revolucionaria y en todas las democracias del siglo XIX y buena parte del XX-, la demanda de universalidad que caracteriza a la razón ilustrada puede ser utilizada para irracionalizar sus usos interesados e ilegítimos, en este caso patriarcales. En este sentido, afirma que el feminismo supone la efectiva radicalización de proyecto igualitario ilustrado. La razón ilustrada, razón fundamentalmente crítica, posee la capacidad de volver sobre sí misma y detectar sus propias contradicciones (9). Y así la utilizaron las mujeres de la Revolución Francesa cuando observaron con estupor cómo el nuevo Estado revolucionario no encontraba contradicción alguna en pregonar a los cuatro vientos la igualdad universal y dejar sin derechos civiles y políticos a todas las mujeres.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En la Revolución Francesa veremos aparecer no sólo el fuerte protagonismo de las mujeres en los sucesos revolucionarios, sino la aparición de las más contundentes demandas de igualdad sexual. La convocatoria de los Estados Generales por parte de Luis XVI se constituyó en el prólogo de la revolución. Los tres estados -nobleza, clero y pueblo- se reunieron a redactar sus quejas para presentarlas al rey. Las mujeres quedaron excluidas, y comenzaron a redactar sus propios "cahiers de doléance". Con ellos, las mujeres, que se autodenominaron "el tercer Estado del tercer Estado", mostraron su clara conciencia de colectivo oprimido y del carácter "interestamental" de su opresión (10).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tres meses después de la toma de la Bastilla, las mujeres parisinas protagonizaron la crucial marcha hacia Versalles, y trasladaron al rey a París, donde le sería más difícil evadir los grandes problemas del pueblo. Como comenta Paule-Marie Duhet, en su obra Las mujeres y la Revolución, una vez que las mujeres habían sentado el precedente de iniciar un movimiento popular armado, no iban a cejar en su afán de no ser retiradas de la vida política (11). Pronto se formaron clubes de mujeres, en los que plasmaron efectivamente su voluntad de participación. Uno de los más importantes y radicales fue el dirigido por Claire Lecombe y Pauline Léon: la Société Républicaine Révolutionnaire. Impulsadas por su auténtico protagonismo y el reconocimiento público del mismo, otras mujeres como Théroigne de Méricourt no dudaron en defender y ejercer el derecho a formar parte del ejército.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sin embargo, pronto se comprobó que una cosa era que la República agradeciese y condecorase a las mujeres por los servicios prestados y otra que estuviera dispuesta a reconocerles otra función de que la de madres y esposas (de los ciudadanos). En consecuencia, fue desestimada la petición de Condorcet de que la nueva República educase igualmente a las mujeres y los varones, y la misma suerte corrió uno de los mejores alegatos feministas de la época, su escrito de 1790 Sobre la admisión de las mujeres al derecho de ciudadanía.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Seguramente uno de los momentos más lúcidos en la paulatina toma de conciencia feminista de las mujeres está en la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, en 1791. Su autora fue Olympe de Gouges, una mujer del pueblo y de tendencias políticas moderadas, que dedicó la declaración a la reina María Antonieta, con quien finalmente compartiría un mismo destino bajo la guillotina. Este es su veredicto sobre el hombre: "Extraño, ciego, hinchado de ciencias y degenerado, en este siglo de luces y de sagacidad, en la ignorancia más crasa, quiere mandar como un déspota sobre un sexo que recibió todas las facultades intelectuales y pretende gozar de la revolución y reclamar sus derechos a la igualdad, para decirlo de una vez por todas" (12). En 1792, la inglesa Mary Wollstonecraft redactará en pocas semanas la célebre Vindicación de los derechos de la mujer. Las mujeres habían comenzado exponiendo sus reivindicaciones en los cuadernos de quejas y terminan afirmando orgullosamente sus derechos. La transformación respecto a los siglos anteriores, como acertadamente ha sintetizado Fraisse, significa el paso del gesto individual al movimiento colectivo: la querella es llevada a la plaza pública y toma la forma de un debate democrático: se convierte por vez primera de forma explícita en una cuestión política (13).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sin embargo, la Revolución Francesa supuso una amarga y seguramente inesperada, derrota para el feminismo. Los clubes de mujeres fueron cerrados por los jacobinos en 1793, y en 1794 se prohibió explícitamente la presencia de mujeres en cualquier tipo de actividad política. Las que se habían significado en su participación política, fuese cual fuese su adscripción ideológica, compartieron el mismo final: la guillotina o el exilio. Las más lúgubres predicciones se habían cumplido ampliamente: las mujeres no podían subir a la tribuna, pero sí al cadalso. ¿Cuál era su falta? La prensa revolucionaria de la época lo explica muy claramente: habían transgredido las leyes de la naturaleza abjurando su destino de madres y esposas, queriendo ser "hombres de Estado". El nuevo código civil napoleónico, cuya extraordinaria influencia ha llegado prácticamente a nuestros días, se encargaría de plasmar legalmente dicha "ley natural".&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;b) Feminismo decimonónico&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En el siglo XIX, el siglo de los grandes movimientos sociales emancipatorios, el feminismo aparece, por primera vez, como un movimiento social de carácter internacional, con una identidad autónoma teórica y organizativa. Además, ocupará un lugar importante en el seno de los otros grandes movimientos sociales, los diferentes socialismos y el anarquismo.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Estos movimientos heredaron en buena medida las demandas igualitarias de la Ilustración, pero surgieron para dar respuesta a los acuciantes problemas que estaban generando la revolución industrial y el capitalismo. El desarrollo de las democracias censitarias y el decisivo hecho de la industrialización suscitaron enormes expectativas respecto al progreso de la humanidad, y de llegó a pensar que el fin de la escasez material estaba cercano. Sin embargo, estas esperanzas chocaron frontalmente con la realidad. Por un lado, a las mujeres se les negaban los derechos civiles y políticos más básicos, segando de sus vidas cualquier atisbo de autonomía personal. Por otro, el proletariado -y lógicamente las mujeres proletarias- quedaba totalmente al margen de la riqueza producida por la industria, y su situación de degradación y miseria se convirtió en uno de los hechos más sangrantes del nuevo orden social. Estas contradicciones fueron el caldo de cultivo de las teorías emancipadoras y los movimientos sociales del XIX.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;c) El movimiento sufragista&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como se señala habitualmente, el capitalismo alteró las relaciones entre los sexos. El nuevo sistema económico incorporó masivamente a las mujeres proletarias al trabajo industrial -mano de obra más barata y sumisa que los varones-, pero, en la burguesía, la clase social ascendente, se dio el fenómeno contrario. Las mujeres quedaron enclaustradas en un hogar que era, cada vez más, símbolo del status y éxito laboral del varón. Las mujeres, mayormente las de burguesía media, experimentaban con creciente indignación su situación de propiedad legal de sus maridos y su marginación de la educación y las profesiones liberales, marginación que, en muchas ocasiones, las conducía inevitablemente, si no contraían matrimonio, a la pobreza.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En este contexto, las mujeres comenzaron a organizarse en torno a la reivindicación del derecho al sufragio, lo que explica su denominación como sufragistas. Esto no debe entenderse nunca en el sentido de que ésa fuese su única reivindicación. Muy al contrario, las sufragistas luchaban por la igualdad en todos los terrenos apelando a la auténtica universalización de los valores democráticos y liberales. Sin embargo, y desde un punto de vista estratégico, consideraban que, una vez conseguido el voto y el acceso al parlamento, podrían comenzar a cambiar el resto de las leyes e instituciones. Además, el voto era un medio de unir a mujeres de opiniones políticas muy diferentes. Su movimiento era de carácter interclasista, pues consideraban que todas las mujeres sufrían en cuanto mujeres, e independientemente de su clase social, discriminaciones semejantes.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Estados Unidos, el movimiento sufragista estuvo inicialmente muy relacionado con el movimiento abolicionista. Gran número de mujeres unieron sus fuerzas para combatir en la lucha contra la esclavitud y, como señala Sheyla Rowbotham, no sólo aprendieron a organizarse, sino a observar las similitudes de su situación con la de esclavitud (14). En 1848, en el Estado de Nueva York, se aprobó la Declaración de Seneca Falls, uno de los textos fundacionales del sufragismo (15). Los argumentos que se utilizan para vindicar la igualdad de los sexos son de corte ilustrado: apelan a la ley natural como fuente de derechos para toda la especie humana, y a la razón y al buen sentido de la humanidad como armas contra el prejuicio y la costumbre. También cabe señalar de nuevo la importancia del trasfondo individualista de la religión protestante; como ha señalado Richard Evans: "La creencia protestante en el derecho de todos los hombres y mujeres a trabajar individualmente por su propia salvación proporcionaría un a seguridad indispensable, y a menudo realmente una auténtica inspiración, a muchas, si no a casi todas las luchadoras de las campañas feministas del siglo XIX" (16). Elizabeth Cady Stanton, la autora de La Biblia de las mujeres, y Susan B. Anthony, fueron dos de las más significativas sufragistas estadounidenses.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Europa, el movimiento sufragista inglés fue el más potente y radical. Desde 1866, en que el diputado John Stuart Mill, autor de La sujeción de la mujer, presentó la primera petición a favor del voto femenino en el Parlamento, no dejaron de sucederse iniciativas políticas. Sin embargo, los esfuerzos dirigidos a convencer y persuadir a los políticos de la legitimidad de los derechos políticos de las mujeres provocaban burlas e indiferencia. En consecuencia, el movimiento sufragista dirigió su estrategia a acciones más radicales. Aunque, como bien ha matizado Rowbotham: "las tácticas militantes de la Unión habían nacido de la desesperación, después de años de paciente constitucionalismo" (17). Las sufragistas fueron encarceladas, protagonizaron huelgas de hambre y alguna encontró la muerte defendiendo su máxima: "votos para las mujeres". Tendría que pasar la Primera Guerra Mundial y llegar el año 1928 para que las mujeres inglesas pudiesen votar en igualdad de condiciones.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;d) El feminismo socialista&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El socialismo como corriente de pensamiento siempre ha tenido en cuenta la situación de las mujeres a la hora de analizar lo sociedad y proyectar el futuro. Esto no significa que el socialismo sea necesariamente feminista, sino que en el siglo XIX comenzaba a resultar difícil abanderar proyectos igualitarios radicales sin tener en cuenta a la mitad de la humanidad.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer. El nervio de su pensamiento, como el de todo socialismo, arranca de la miserable situación económica y social en que vivía la clase trabajadora. En general, proponen la vuelta a pequeñas comunidades en que pueda existir cierta autogestión -los falansterios de Fourier- y se desarrolle la cooperación humana en un régimen de igualdad que afecte también a los sexos. Sin embargo, y a pesar de reconocer la necesidad de independencia económica de las mujeres, a veces no fueron lo suficientemente críticos con la división sexual del trabajo. Aun así, su rechazo a la sujeción de las mujeres tuvo gran impacto social, y la tesis de Fourier de que la situación de las mujeres era el indicador clave del nivel de progreso y civilización de una sociedad fue literalmente asumida por el socialismo posterior (18).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Flora Tristán en su obra Unión obrera (1843) dedica un capítulo a exponer la situación de las mujeres. Tristán mantiene que "todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer" (19). En sus proyectos de reforma, la educación de las mujeres resulta crucial para el progreso de las clases trabajadoras, aunque, eso sí, debido a la influencia que como madres, hijas, esposas, etc..., tienen sobre los varones. Para Tristán, las mujeres "lo son todo en la vida del obrero", lo que no deja de suponer una acrítica asunción de la división sexual del trabajo. Desde otro punto de vista, entre los seguidores de Saint-Simon y Owen cundió la idea de que el poder espiritual de los varones se había agotado y la salvación de la sociedad sólo podía proceder de lo "femenino". En algunos grupos, incluso, se inició la búsqueda de un nuevo mesías femenino (20).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tal vez la aportación más específica del socialismo utópico resida en la gran importancia que concedían a la transformación de la institución familiar. Condenaban la doble moral y consideraban el celibato y el matrimonio indisoluble como instituciones represoras y causa de injusticia e infelicidad. De hecho, como señalara en su día John Stuart Mill, a ellos cabe el honor de haber abordado sin prejuicios temas con los que no se atrevían otros reformadores sociales de la época.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;e) Socialismo marxista&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A mediados del siglo XIX comenzó a imponerse en el movimiento obrero el socialismo de inspiración marxista o "científico". El marxismo articuló la llamada "cuestión femenina" en su teoría general de la historia y ofreció una nueva explicación del origen de la opresión de las mujeres y una nueva estrategia para su emancipación. Tal y como desarrolló Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, obra publicada en 1884, el origen de la sujeción de las mujeres no estaría en causas biológicas -la capacidad reproductora o la constitución física- sino sociales. En concreto, en la aparición de la propiedad privada y la exclusión de las mujeres de la esfera de la producción social. En consecuencia, de este análisis se sigue que la emancipación de las mujeres irá ligada a su retorno a la producción y a la independencia económica.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Este análisis, por el que se apoyaba la incorporación de las mujeres a la producción, no dejó de tener numerosos detractores en el propio ámbito socialista. Se utilizaban diferentes argumentos para oponerse al trabajo asalariado de las mujeres: la necesidad de proteger a las obreras de la sobreexplotación de que eran objeto, el elevado índice de abortos y mortalidad infantil, el aumento del desempleo masculino, el descenso de los salarios... Pero como señaló Auguste Bebel en su célebre obra La mujer y el socialismo, también se debía a que, a pesar de la teoría, no todos los socialistas apoyaban la igualdad de los sexos:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No se crea que todos los socialistas sean emancipadores de la mujer; los hay para quienes la mujer emancipada es tan antipática como el socialismo para los capitalistas (21).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por otro lado, el socialismo insistía en las diferencias que separaban a las mujeres de las distintas clases sociales. Así, aunque las socialistas apoyaban tácticamente las demandas sufragistas, también las consideraban enemigas de clase y las acusaban de olvidar la situación de las proletarias, lo que provocaba la desunión de los movimientos. Además, la relativamente poderosa infraestructura con que contaban las feministas burguesas y la fuerza de su mensaje calaba en las obreras llevándolas a su lado. Lógicamente, una de las tareas de las socialistas fue la de romper esa alianza. Alejandra Kollontai, bolchevique y feminista, relata en sus Memorias algunas de sus estrategias desde la clandestinidad. En diciembre de 1908 tuvo lugar en San Petersburgo, y convocado por las feministas "burguesas", el Primer Congreso Femenino de todas las Rusias. Kollontai no pudo asistir, porque pesaba una orden de detención sobre ella, pero pudo preparar la intervención de un grupo de obreras. Estas tomaron la palabra para señalar la especificidad de la problemática de las mujeres trabajadoras, y cuando se propuso la creación de un centro femenino interclasista, abandonaron ostentosamente el congreso (22).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sin embargo, y a pesar de sus lógicos enfrentamientos con las sufragistas, existen numerosos testimonios del dilema que les presentaba a las mujeres socialistas. Aunque suscribían la tesis de que la emancipación de las mujeres era imposible en el capitalismo -explotación laboral, desempleo crónico, doble jornada, etc.- eran conscientes de que para sus camaradas y para la dirección del partido la "cuestión femenina" no era precisamente prioritaria. Más bien se la consideraba una mera cuestión de superestructura, que se solucionaría automáticamente con la socialización de los medios de producción, y, en el peor de los casos, "una desviación peligrosa hacia el feminismo". Esto no impidió que las mujeres socialistas se organizaran dentro de sus propios partidos; se reunían para discutir sus problemas específicos y crearon, a pesar de que la ley les prohibía afiliarse a partidos, organizaciones femeninas. Los cimientos de un movimiento socialista femenino realmente fueron puestos por la alemana Clara Zetkin (1854-1933), quien dirigió la revista femenina Die Gliechhteit (Igualdad) y llegó a organizar una Conferencia Internacional de Mujeres en 1907.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El socialismo marxista también prestó atención a la crítica de la familia y la doble moral, y relacionó la explotación económica y sexual de la mujer. En este sentido, es imprescindible remitirse a la obra que Kollontai escribe ya a principios del siglo XX. Kollontai puso en un primer plano teórico la igualdad sexual y mostró su interrelación con el triunfo de la revolución socialista. Pero también fue ella misma, ministra durante sólo seis meses el primer gobierno de Lenin, quien dio la voz de alarma sobre el rumbo preocupante que iba tomando la revolución feminista en la Unión Soviética. La igualdad de los sexos se había establecido por decreto, pero no se tomaban medidas específicas, tal y como ella postulaba, contra lo que hoy llamaríamos la ideología patriarcal.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b&gt;f) Movimiento anarquista&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El anarquismo no articuló con tanta precisión teórica como el socialismo la problemática de la igualdad entre los sexos, e incluso cabe destacar que un anarquista de la talla de Pierre J. Proudhom (1809-1865) mantuvo tranquilamente posturas antiigualitarias extremas. Estas son sus palabras:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por mi parte, puedo decir que, cuanto más pienso en ello, menos me explico el destino de la mujer fuera de la familia y el hogar. Cortesana o ama de llaves (ama de llaves, digo, y no criada); yo no veo término medio (23).&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sin embargo, el anarquismo como movimiento social contó con numerosas mujeres que contribuyeron a la lucha por la igualdad. Una de las ideas más recurrentes entre las anarquistas -en consonancia con su individualismo- era la de que las mujeres se liberarían gracias a su "propia fuerza" y esfuerzo individual. Así lo expresó, ya entrado el siglo XX, Emma Goldman (1869-1940), para quien poco vale el acceso al trabajo asalariado si las mujeres no son capaces de vencer todo el peso de la ideología tradicional en su interior. Así, el énfasis puesto en vivir de acuerdo con las propias convicciones propició auténticas revoluciones en la vida cotidiana de mujeres que, orgullosas, se autodesignaban "mujeres libres". Consideraban que la libertad era el principio rector de todo y que las relaciones entre los sexos han de ser absolutamente libres. Su rebelión contra la jerarquización, la autoridad y el Estado, las llevaba, por un lado y frente a las sufragistas, a minimizar la importancia del voto y las reformas institucionales; por otro, veían como un peligro enorme lo que a su juicio proponían los comunistas: la regulación por parte del Estado de la procreación, la educación y el cuidado de los niños.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;-------------&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;8. G. Fraisse, Musa de la razón, Cátedra, Madrid 1991, p. 194.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;9. De Celia Amorós sobre Poulain de la Barre: "El feminismo como exis emancipatoria" y "Cartesianismo y feminismo. Olvidos de la razón, razones de los olvidos", en Actas del Seminario..., pp. 85-104. Sus tesis sobre la relación entre feminismo e Ilustraciónestán sintetizadas en "El feminismo: senda no transitada de la Ilustración", Isegoría, n. 1 1990.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;10. Algunos de estos cuadernos están traducidos en la antología La Ilustración olvidada, realizada por A. H. Puleo, Anthropos, Barcelona 1993. También de esta misma autora, "Una cristalización político-social de los ideales ilustrados: los 'Cahiers de doléance" de 1789", en C. Amorós (coord.), Actas del Seminario..., pp. 147-153.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;11. P. M. Duhet, Las mujeres y la Revolución (1789-1794), Península, Barcelona 1974, p. 44.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;12. O. De Gouges, "Los derechos de la mujer", en A. H. Puleo (ed.), La Ilustración olvidada, p. 155.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;13. G. Fraisse, o. c., p. 191.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;4. S. Robotham, La mujer ignorada por la historia, p. 68.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;15. El texto de la Declaración está recogido en la Antología del feminismo de Amalia Martín-Gamero, Alianza Editorial, Madrid 1975.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;16. R. J. Evans, Las feministas, Siglo XXI, Madrid 1980, p. 15.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;17. S. Robotham, o. c., p. 115.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;18. C. Fourier, Teoría de los cuatro movimientos, Barral, Barcelona 1974, p. 167.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;19. F. Tristán, Unión obrera, Fontamara, Barcelona 1977, p. 125.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;20. Cf. N. Campillo. "Las sansimonianas: un grupo feminista paradigmático", en C. Amorós (coord.), Actas del Seminario..., pp. 313-324.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;21. A. Bebel, La mujer y el socialismo, Júcar, Madrid 1980, p. 117.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;22. Cf. A. Kollontai, Memorias, Debate, Madrid 1979.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family: georgia; font-style: italic;font-family:Arial,Helvetica;" &gt;&lt;span style="font-size:-1;"&gt;23. P. J. Proudhon, Sistema de las contradicciones económicas o filosofía de la miseria, vol. 2, Júcar, Madrid 1974, p. 175.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo2.html"&gt;http://www.mujeresenred.net/historia-feminismo2.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-3687975757943705235?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/3687975757943705235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/feminismo-moderno-ana-de-miguel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/3687975757943705235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/3687975757943705235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/feminismo-moderno-ana-de-miguel.html' title='Feminismo Moderno - Ana de Miguel'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbQEevNNHWI/AAAAAAAAAIU/q-OEK9EdIiA/s72-c/122_summ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-2653654925882172032</id><published>2009-03-08T18:08:00.005+01:00</published><updated>2009-03-08T18:11:46.855+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Clara Campoamor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='8 de Marzo'/><title type='text'>Discurso en el parlamento Español (1 de Octubre de 1931) - Clara Campoamor</title><content type='html'>&lt;a style="font-family: georgia;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbP8Cc-vLKI/AAAAAAAAAIM/_4iu7AmzYPM/s1600-h/clara_campoamor.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 235px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbP8Cc-vLKI/AAAAAAAAAIM/_4iu7AmzYPM/s320/clara_campoamor.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310865504669215906" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Señores diputados:   lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.&lt;/span&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis -fijaos bien- afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto -que en España existe- no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio -cosa dolorosa para un abogado-, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="spip"&gt;Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.&lt;/p&gt;&lt;p class="spip"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="font-family: georgia; font-style: italic;" href="http://marxists.org/espanol/tematica/mujer/autores/campoamor/1931/oct01.htm"&gt;http://marxists.org/espanol/tematica/mujer/autores/campoamor/1931/oct01.htm&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-2653654925882172032?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/2653654925882172032/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/discurso-en-el-parlamento-espanol-1-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/2653654925882172032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/2653654925882172032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/discurso-en-el-parlamento-espanol-1-de.html' title='Discurso en el parlamento Español (1 de Octubre de 1931) - Clara Campoamor'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbP8Cc-vLKI/AAAAAAAAAIM/_4iu7AmzYPM/s72-c/clara_campoamor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-359557059533875694</id><published>2009-03-08T17:45:00.003+01:00</published><updated>2009-03-08T18:12:17.515+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Día Internacional de la Mujer Trabajadora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alexandra Kollontai'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='8 de Marzo'/><title type='text'>El día de la Mujer - Alexandra Kollontai</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbP69mLfgcI/AAAAAAAAAIE/M8anbdSTaqo/s1600-h/kollontai02.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 257px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbP69mLfgcI/AAAAAAAAAIE/M8anbdSTaqo/s320/kollontai02.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310864321727660482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es el día de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de clase burguesa, a las feministas y sufraguistas? ¿No es dañino para la unidad del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas preguntas.   &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace veinte años las organizaciones obreras sólo tenías grupos dispersos de mujeres en las bases de los partidos obreros… Ahora los sindicatos ingleses tienen más de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y 20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Hubo un tiempo en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¡Ella no tiene ideas propias! Todo se hace según ordena su padre o marido… &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la despertará? &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;La socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente. Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada, acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda. Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Los socialistas en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las mujeres y la defensa de sus intereses. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Cuanto más claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres, con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida… &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufraguistas burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el movimiento de mujeres socialistas y las sufraguistas burguesas pueden pensar de esa manera. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Las feministas burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro, demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y de la sociedad. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Las feministas burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado y difícil que lleva al deseado reino del trabajo. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Los caminos seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufraguistas burguesas se han separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas propietarias, entre la sirvienta y su señora… Así pues, los trabajadores no deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las mujeres. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Cada distinción especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;a href="http://marxists.org/espanol/kollontai/1913mujer.htm"&gt;http://marxists.org/espanol/kollontai/1913mujer.htm&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo#cite_note-4" title=""&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-359557059533875694?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/359557059533875694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/el-dia-de-la-mujer-alexandra-kollontai.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/359557059533875694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/359557059533875694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/03/el-dia-de-la-mujer-alexandra-kollontai.html' title='El día de la Mujer - Alexandra Kollontai'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SbP69mLfgcI/AAAAAAAAAIE/M8anbdSTaqo/s72-c/kollontai02.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-5916631940874465013</id><published>2009-01-18T20:26:00.006+01:00</published><updated>2009-01-18T23:17:50.357+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Socialismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='UGT'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Iglesias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>Pablo Iglesias Posse. Esbozo biográfico - Pagína federal de UGT</title><content type='html'> &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOmJPLjCBI/AAAAAAAAAFI/PYD_zzrEmbc/s1600-h/pablo_iglesias.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 250px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOmJPLjCBI/AAAAAAAAAFI/PYD_zzrEmbc/s320/pablo_iglesias.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292756664714463250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Pablo Iglesias Posse, líder del movimiento obrero español, fue el cofundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879 y de la Unión General de Trabajadores (UGT) en 1888.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;De ascendencia humilde, nació en el 18 de octubre de 1850 en El Ferrol (La Coruña). Paulino, como le llamaban familiarmente, asiste a la escuela desde los seis hasta los nueve años, momento en el que muere su padre, un peón municipal, y se traslada a vivir a Madrid en compañía de su madre y su hermano menor. Los tres hicieron el viaje a pie, tirando de un pequeño carromato en el que llevan los pocos enseres que poseían. En la capital, la madre tiene que pedir limosna e ingresa a los dos hijos en el Hospicio de San Fernando. Allí, el joven Iglesias acaba los estudios primarios y elige el curso de tipógrafo como oficio a aprender.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Con las propinas que recoge como repartidor comienza su afición por la lectura y el teatro. Cuando tiene doce años huye del hospicio para trabajar y ayudar a su madre. Ejerce su oficio en diferentes imprentas, mejorando poco a poco su salario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;En una de las ocasiones, le echarán por sumarse a una huelga y de nuevo sufre el paro, la miseria y la desgracia: su hermano muere de tuberculosis. Asiste a clases nocturnas y aprende francés, que le sirve para leer las obras de algunos clásicos de la ciencia política y más adelante, para realizar algunas traducciones de los socialistas franceses y entenderse en los congresos internacionales en los que participa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Al amparo de las libertades que otorga la Constitución de 1869, la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) organiza una serie de conferencias en Madrid y a ellas asiste Iglesias y, en 1870, solicita su ingreso en la sección de tipógrafos. Poco tiempo después resultó elegido miembro del Consejo Federal de Madrid. La aparición de "La Solidaridad", periódico de la Internacional, le proporciona una ocasión para iniciar una intensa labor periodística que solo acabará al final de su vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Tras la ruptura de los anarquistas con Marx, Iglesias solicita su ingreso en 1873 en la Asociación del Arte de Imprimir y al año siguiente fue elegido su presidente. Desde esta nueva plataforma preparará durante varios años de labor clandestina la creación del segundo partido obrero de los que se constituirían en el mundo. El 22 de mayo de 1879, en un banquete de fraternidad internacional celebrado clandestinamente en Madrid, veinticinco personas (con Iglesias al frente) fundan el Partido Socialista Obrero Español.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;En repetidas ocasiones irá a la cárcel por su cada vez mayor activismo político. La primera por una huelga en 1882 y la última, cuando tiene sesenta años. En todas las ocasiones rechaza las peticiones de indulto. También será víctima de la represión particular de los patrones que le niegan el trabajo. Gracias al periódico "El Socialista", que había fundado el 12 de marzo de 1886, y al salario que recibe como impresor, redactor y director del mismo, eludirá el hambre en más de una ocasión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;El 12 de agosto de 1888 se acuerda en Barcelona la creación de la Unión General de Trabajadores, nombre propuesto por Iglesias. Y en el Congreso de 1889 es nombrado presidente de su comité nacional, cargo en el que continuará hasta su muerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;En 1890, cuando se celebra en Madrid por primera vez la jornada de lucha del Primero de Mayo, encabeza una impresionante manifestación y es el encargado de entregar al Gobierno las reclamaciones de las reformas legislativas, entre ellas la reforma de la jornada laboral a ocho horas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;En 1905 fue elegido por primera vez concejal del Ayuntamiento de Madrid y en las elecciones de junio de 1910, gracias a la alianza republicano-socialista a la que se había opuesto Iglesias, fue elegido (con el respaldo de 40.899 votos) primer diputado socialista que entra en el Parlamento español.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Su intensa actividad parlamentaria se va a limitar a los cuatro primeros años, ya que en 1914 el empeoramiento de su salud le impedirá asistir a la mayoría de las sesiones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;La escisión del partido en 1921 (cuando el PSOE, con el apoyo de Iglesias, adopta la línea socialdemócrata en contra de la III Internacional) y la constitución del Partido Comunista Obrero Español será mortal para la salud del viejo dirigente. En 1923 fue elegido diputado por última vez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Aunque el fundador del socialismo español tenía una escasa formación teórica, su producción intelectual es cuantiosa y relevante. Desde su primer artículo, "La Guerra", firmado el 5 de diciembre de 1870 en "La Solidaridad" hasta el último, "El Proletariado vencerá", aparecido en "La Libertad" el 5 de diciembre de 1925, se pueden cuantificar unas dos mil colaboraciones en numerosos periódicos y revistas de España y del extranjero. Entre otros, escribió "El programa de nuestro partido", "Discurso", "Las organizaciones de resistencia", "El programa socialista", "Comentarios" y "Propaganda socialista". Tras su muerte fueron editados también muchos de sus escritos, como "Exhortaciones a los trabajadores", "Páginas escogidas", "Reformismo social y lucha de clases", "El Partido Socialista" y las reformas sociales" y "Antología crítica". Este conjunto convierte a Iglesias en uno de los mejores propagandistas, con la palabra y la pluma, del ideario socialista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;A su vez, pocos líderes obreros merecieron tanta atención y generaron tanta bibliografía como él. Fue objeto de vehemente defensa y furibundo ataque. De cualquier forma, su coherencia ética, su llamada a la regeneración y a la esperanza constituyen los rasgos fundamentales de su trayectoria vital.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;El 9 de diciembre de 1925 falleció en Madrid. En un cajón de su humilde despacho dejó un sobre con 1.000 pesetas para "El Socialista", al que había estado vinculado desde su nacimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;El homenaje póstumo que se le tributó fue impresionante. Con la autorización del Gobierno, más de 150.000 ciudadanos acompañaron el féretro al cementerio civil de Madrid y desde todas las tribunas se le rindió un unánime y cálido recuerdo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;a href="http://www.ugt.es/ugtpordentro/biogra.htm"&gt;&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;http://www.ugt.es/ugtpordentro/biogra.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="display: block;" id="previewbody"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CJorge%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p.MsoBodyText, li.MsoBodyText, div.MsoBodyText 	{mso-margin-top-alt:auto; 	margin-right:0cm; 	mso-margin-bottom-alt:auto; 	margin-left:0cm; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} a:link, span.MsoHyperlink 	{color:blue; 	text-decoration:underline; 	text-underline:single;} a:visited, span.MsoHyperlinkFollowed 	{color:purple; 	text-decoration:underline; 	text-underline:single;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:Georgia;font-size:10;"  &gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a href="http://www.ugt.es/ugtpordentro/biogra.htm"&gt;&lt;span style="text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-5916631940874465013?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/5916631940874465013/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/pablo-iglesias-posse-esbozo-biogrfico.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/5916631940874465013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/5916631940874465013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/pablo-iglesias-posse-esbozo-biogrfico.html' title='Pablo Iglesias Posse. Esbozo biográfico - Pagína federal de UGT'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOmJPLjCBI/AAAAAAAAAFI/PYD_zzrEmbc/s72-c/pablo_iglesias.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-8016439226145473371</id><published>2009-01-18T19:48:00.003+01:00</published><updated>2009-01-18T23:13:16.142+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Socialismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Karl Marx'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Friedrich Engels'/><title type='text'>Discurso ante la tumba de Marx - Friedrich Engels</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOngvOoveI/AAAAAAAAAFQ/IqKsLffTHdY/s1600-h/Karl_Marx_Grave.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 214px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOngvOoveI/AAAAAAAAAFQ/IqKsLffTHdY/s320/Karl_Marx_Grave.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292758167965973986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El 14 de marzo,  a las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el  más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y  cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para  siempre. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de  Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto  pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura  gigantesca. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica,  Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan  sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita,  en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder  hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción  de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la  correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la  base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas,  las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas  religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto,  explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el  actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él .  El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas,  mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los  economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en  las tinieblas. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la  suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz.  Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos  campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo-  incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del  hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza  revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo  descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica  tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que  experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía  inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el  desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los  descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de  Marcel Deprez en los últimos tiempos. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro  modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones  políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado  moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su  propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de  su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su  elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos.  &lt;em&gt;Primera Gaceta del Rin&lt;/em&gt;, 1842; &lt;em&gt;Vorwärts&lt;/em&gt;&lt;a name="*" href="http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm#n*"&gt;&lt;/a&gt;  de París, 1844; &lt;em&gt;Gaceta Alemana de  Bruselas&lt;/em&gt;, 1847; &lt;em&gt;Nueva Gaceta del Rin&lt;/em&gt;, 1848-1849; &lt;em&gt;New York Tribune&lt;/em&gt;, 1852 a  1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el  trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por  último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de  Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar  orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa. &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los  gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los  burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a  lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si  fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la  necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por  millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por  toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo  atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo  enemigo personal.Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-8016439226145473371?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/8016439226145473371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/discurso-ante-la-tumba-de-marx.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/8016439226145473371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/8016439226145473371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/discurso-ante-la-tumba-de-marx.html' title='Discurso ante la tumba de Marx - Friedrich Engels'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOngvOoveI/AAAAAAAAAFQ/IqKsLffTHdY/s72-c/Karl_Marx_Grave.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-2661955276732859649</id><published>2009-01-18T19:37:00.005+01:00</published><updated>2009-01-19T01:11:08.016+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Socialismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='V.I Lenin'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Friedrich Engels'/><title type='text'>Friedrich Engels - V.I Lenin</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOnwA8pVeI/AAAAAAAAAFY/zpU5HjVpsII/s1600-h/FriedrichEngels_thumb.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292758430420391394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 259px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOnwA8pVeI/AAAAAAAAAFY/zpU5HjVpsII/s320/FriedrichEngels_thumb.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="Content-Type"&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Generator"&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Originator"&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CJorge%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Qué antorcha de la razón se ha apagado! &lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;Qué gran corazón ha dejado de latir![1]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="Content-Type"&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Generator"&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 10" name="Originator"&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CJorge%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:Georgia; 	panose-1:2 4 5 2 5 4 5 2 3 3; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:roman; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:647 0 0 0 159 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;El 5 de agosto del nuevo calendario (24 de julio) de 1895 falleció en Londres Federico Engels. Después de su amigo Carlos Marx (fallecido en 1883), Engels fue el más notable científico y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. Desde que el destino relacionó a Carlos Marx con Federico Engels, la obra a la que ambos amigos consagraron su vida se convirtió en común. Por eso, para comprender lo que Engels ha hecho por el proletariado es necesario entender claramente la importancia de la doctrina y actividad de Marx para el desarrollo del movimiento obrero contemporáneo. Marx y Engels fueron los primeros en demostrar que la clase obrera, con sus reivindicaciones, es el resultado necesario del sistema económico actual que, con la burguesía, crea y organiza inevitablemente al proletariado. Demostraron que la humanidad se verá liberada de las calamidades que la azotan actualmente, no por los esfuerzos bienintencionados de algunas nobles personalidades, sino por la lucha de clase del proletariado organizado. Marx y Engels fueron los primeros en esclarecer en sus obras científicas que el socialismo no es una invención de soñadores, sino la meta final y el resultado inevitable del desarrollo de las fuerias productivas dentro de la sociedad contemporánea. Toda la historia escrita hasta ahora es la historia de la lucha de clases, del cambio sucesivo en el dominio y en la victoria de una clase social sobre otra. Y esto continuará hasta que desaparezcan las bases de la lucha de clases y del dominio de clase: la propiedad privada y la producción social caótica. Los intereses del proletariado exigen que dichas bascs sean destruidas, por lo que la lucha de clases consciente de los obreros organizados debe ser dirigida contra ellas. Y toda lucha de clases es una lucha política.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;?xml:namespace prefix = u1 /&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;En nuestros días todo el proletariado en lucha por su emancipación ha hecho suyos estos conceptos de Marx y de Engels. Pero cuando los dos amigos colaboraban en la década del 40, en las publicaciones socialistas, y participaban en los movimientos sociales de su tiempo, estos puntos de vista eran completamente nuevos. A la sazón había muchos hombres con talento y otros sin él, muchos honestos y otros deshonestos, que en el ardor de la lucha por la libertad política, en la lucha contra la autocracia de los zares, de la policía y del clero, no percibían el antagonismo existente entre los intereses de la burguesía y los del proletariado. Esos hombres no admitían siquiera la idea de que los obreros actuasen como una fuerza social independiente. Por otra parte, hubo muchos soñadores, algunas veces geniales, que creían que bastaba convencer a los gobernantes y a las clases dominantes de la injusticia del régimen social existente para que resultara fácil implantar en el mundo la paz y el bienestar general. Soñaban con un socialismo sin lucha. Finalmente, casi todos los socialistas de aquella época, y en general los amigos de la clase obrera, sólo veían en el proletariado una lacra y contemplaban con horror cómo, a la par que crecía la indus tria, crecía también esa lacra. Por eso todos ellos pensaban cómo detener el desarrollo de la industria y del proletariado, detener "la rueda de la historia". Contrariamente al miedo general ante el desarrollo del proletariado, Marx y Engels cifraban todas sus esperanzas en su continuo crecimiento. Cuantos más proletarios haya, tanto mayor será su fuerza como clase revolucionaria, y tanto más próximo y posible ser á el socialismo. Podrían expresarse en pocas palabras los servicios prestados por Marx y Engels a la clase obrera diciendo que le enseñaron a conocerse y a tomar conciencia de sí misma, y sustituyeron las quimeras por la ciencia.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;He ahí por qué el nombre y la vida de Engels deben ser conocidos por todo obrero; tal es el motivo de que incluyamos en nuestra recopilación -- que como todo lo que editamos tiene por objeto despertar la conciencia de clase de los obreros rusos -- un esbozo sobre la vida y la actividad de Federico Engels, uno de los dos grandes maestros del proletariado contemporáneo.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Engels nació en 1820, en la ciudad de Barmen, provincia renana del reino de Prusia. Su padre era fabricante. En 1838, se vio obligado por motivos farniliares, antes de terminar los estudios secundarios, a emplearse como dependiente en una casa de comercio de Bremen. Este trabajo no le impidió ocuparse de su capacitación científica y política. Cuando era todavía estudiante secundario, llegó a odiar la autocracia y la arbitrariedad de los funcionarios. El estudio de la filosofía lo llevó aún más lejos. En aquella época predominaba en la filosofía alemana la doctrina de Hegel, de la que Engels se hizo partidario. A pesar de que el propio Hegel era admirador del Estado absolutista prusiano, a cuyo servicio se hallaba como profesor de la Universidad de Berlín, su doctrina era revolucionaria. La fe de Hegel en la razón humana y en los derechos de ésta, y la tesis fundamental de la filosofía hegeliana, según la cual existe en el mundo un constante proceso de cambio y desarrollo, condujeron a los discípulos del filósofo berlinés que no querían aceptar la realidad, a la idea de que la lucha contra esa realidad, la lucha contra la injusticia existente y el mal reinante procede también de la ley universal del desarrollo perpetuo. Si todo se desarrolla, si ciertas instituciones son remplazadas por otras, ¿por qué, entonces, deben perdurar eternamente el absolutismo del rey prusiano o del zar ruso, el enriquecimiento de una ínfima minoría a expensas de la inmensa mayoría, el dominio de la burguesía sobre el pueblo? La filosofía de Hegel hablaba del desarrollo del espíritu y de las ideas: era idealista. Del desarrollo del espíritu deducía el de la naturaleza, el del hombre y el de las relaciones entre los hombres en la sociedad. Marx y Engels conservaron la idea de Hegel sobre el perpetuo proceso de desarrollo *, y rechazaron su preconcebida concepción idealista; el estudio de la vida real les mostró que el desarrollo del espíritu no explica el de la naturaleza, sino que por el contrario conviene explicar el espíritu a partir de la naturaleza, de la materia. . . Contrariamente a Hegel y otros hegelianos, Marx y Engels eran materialistas. Enfocaron el mundo y la humanidad desde el punto de vista materialista, y comprobaron que, así como todos los fenómenos de la naturaleza tienen causas materiales, así también el desarrollo de la sociedad humana está condicionado por el de fuerzas materiales, las fuerzas productivas. Del desarrollo de estas últimas dependen las relaciones que se establecen entre los hombres en el proceso de producción de los objetos necesarios para satisfacer sus necesidades. Y son dichas relaciones las que explican todos los fenómenos de la vida social, las aspiraciones del hombre, sus ideas y sus leyes. El desarrollo de las fuerzas productivas crea las relaciones sociales, que se basan en la propiedad privada; pero hoy vemos también cómo ese mismo desarrollo de las fuerzas productivas priva a la mayoría de toda propiedad para concentrarla en manos de una ínfima minoría. Destruye la propiedad, base del régimen social contemporáneo, y tiende por sí mismo al mismo fin que se han planteado los socialistas. Estos sólo deben comprender cuál es la fuerza social que por su situación en la sociedad contemporánea está interesada en la realización del socialismo, e inculcar a esa fuerza la conciencia de sus intereses y de su misión histórica. Esta fuerza es el proletariado. Engels lo conoció en Inglaterra, en Manchester, centro de la industria inglesa, adonde se trasladó en 1842 para trabajar en una firma comercial de la que su padre era accionista. Engels no se limitó a permanecer en la oficina de la fábrica, sino que recorrió los sórdidos barrios en los que se albergaban los obreros y vio con sus propios ojos su miseria y sufrimientos. No se limitó a observar personalmente; leyó todo lo que se había escrito hasta entonces sobre la situación de la clase obrera inglesa y estudió minuciosamente todos los documentos oficiales que estaban a su alcance. Como fruto de sus observaciones y estudios apareció en 1845 su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra. Ya hemos señalado más arriba cuál fue el mérito principal de Engels como autor de dicho libro. Es cierto que antes que él muchos otros describieron los padecimientos del proletariado y señalaron la necesidad de ayudarlo. Pero Engels fue el primerono es sólo una clase que sufre, sino que la vergonzosa situación económica en que se encuentra lo impulsa inconteniblemente hacia adelante y lo obliga a luchar por su emancipación definitiva. Y el proletariado en lucha se ayudará a sí mismo. El movimiento político de la clase obrera llevará ineludiblemente a los trabajadores a darse cuenta de que no les queda otra salida que el socialismo. A su vez, éste sólo será una fuerza cuando se convierta en el objetivo de la lucha política de la clase obrera. Estas son las ideas fundamentales del libro de Engels sobre la situación de la clase obrera en Inglaterra, ideas que todo el proletariado que piensa y lucha ha hecho suyas, pero que entonces eran completamente nuevas. Fueron expuestas en un libro cautivante en el que se describe del modo más fidedigno y patético las penurias que sufría el proletariado inglés. La obra constituía una terrible acusación contra el capitalismo y la burguesía. La impresión que produjo fue muy grande. En todas partes comenzaron a citar la obra como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo. Y en efecto, ni antes de 1845, ni después, ha aparecido una descripción tan brillante y veraz de los padecimientos de la clase obrera. en afirmar que el proletariado&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Engels se hizo socialista sólo en Inglaterra. En Manchester se puso en contacto con militantes del movimiento obrero inglés y empezó a colaborar en las publicaciones socialistas inglesas. En 1844, al pasar por París de regreso a Alemania, conoció a Marx, con quien ya mantenía correspondencia. En París, bajo la influencia de los socialistas franceses y de la vida en Francia, Marx también se hizo socialista. Allí fue donde los dos amigos escribieron La sagrada familia, o crítica de la crítica crítica. Esta obra, escrita en su mayor parte por Marx, y que fue publicada un año antes de aparecer La situación de la clase obrera en Inglaterra, sienta las bases del socialismo materialista revolucionario, cuyas ideas principales hemos expuesto más arriba. La sagrada familia es un apodo irónico dado a dos filósofos, los hermanos Bauer, y a sus discípulos. Estos señores practicaban una crítica fuera de toda realidad, por encima de los partidos y de la política, que negaba toda actividad práctica y sólo contemplaba "críticamente" el mundo circundante y los sucesos que ocurrían en él. Los señores Bauer calificaban desdeñosamente al proletariado como una masa sin espíritu crítico. Marx y Engels protestaron enérgicamente contra esa tendencia absurda y nociva. En nombre de la verdadera personalidad humana, la del obrero pisoteado por las clases dominantes y por el Estado, exigieron, no una actitud contemplativa, sino la lucha por una mejor organización de la sociedad. Y, naturalmente, vieron en el proletariado la fuerza capaz de desarrollar esa lucha en la que está interesado. Antes de la aparición de La sagrada familia, Engels había publicado ya en la revista Anales franco-alemanes, editada por Marx y Ruge, su Estudio crítico sobre la economía politica, en el que analizaba, desde el punto de vista socialista, los fenómenos básicos del régimen económico contemporáneo, como consecuencia inevitable de la dominación de la propiedad privada. Sin duda, su vinculación con Engels contribuyó a que Marx decidiera ocuparse de la economía política, ciencia en la que sus obras produjeron toda una revolución.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;De 1845 a 1847 Engels vivió en Bruselas y en París, alternando los estudios científicos con las actividades prácticas entre los obreros alemanes residentes en dichas ciudades.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Allí Engels y Marx se relacionaron con una asociación clandestina alemana, la "Liga de los Comunistas" que les encargó expusieran los principios fundamentales del socialismo elaborado por ellos. Así surgió el famoso Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, que apareció en 1848. Este librito vale por tomos enteros: inspira y anima, aún hoy, a todo el proletariado organizado y combatiente del mundo civilizado.&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;La revolución de 1848, que estalló primero en Francia y se extendió después a otros países de Europa occidental determinó que Marx y Engels regresaran a su patria. Allí en la Prusia renana, asumieron la dirección de la Nueva Gaceta Renana, periódico democrático que aparecía en la ciudad de Colonia. Los dos amigos eran el alma de todas las aspiraciones democráticas revolucionarias de la Prusia renana. Ambos defendieron hasta sus últimas consecuencias los intereses del pueblo y de la libertad, contra las fuerzas de la reacción. Como se sabe, éstas triunfaron, Nueva Gaceta Renana fue prohibida, y Marx, que durante su emigración había perdido los derechos de súbdito prusiano, fue expul sado del país; en cuanto a Engels, participó en la insurrección armada del pueblo, combatió en tres batallas por la libertad, y una vez derrotados los insurgentes se refugió en Suiza, desde donde llegó a Londres.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;También Marx fue a vivir a Londres; Engels no tardó en emplearse de nuevo, y después se convirtió en socio de la misma casa de comercio de Manchester en la que había trabajado en la década del 40. Hasta 1870 vivió en Manchester, y Marx en Londres, lo cual no les impidió estar en estrecho contacto espiritual: se escribían casi a diario. En esta correspondencia los amigos intercambiaban sus opiniones y conocimientos, y continuaban elaborando en común el socialismo científico. En 1870, Engels se trasladó a Londres, y hasta 1883, año en que murió Marx, continuaron esa vida intelectual compartida, plena de intenso trabajo. Como fruto de la misma surgió, por parte de Marx, El Capital, la obra más grandiosa de nuestro siglo sobre economía política, y por parte de Engels, toda una serie de obras más o menos extensas. Marx trabajó en el análisis de los complejos fenómenos de la economía capitalista. Engels esclarecía en sus obras, escritas en un lenguaje muy ameno, polémico muchas veces, los problemas científicos más generales y los diversos fenómenos del pasado y el presente, inspirándose en la concepción materialista de la historia y en la doctrina económica de Marx. De estos trabajos de Engels citaremos la obra polémica contra Dühring (en ella el autor analiza los problemas más importantes de la filosofía, las ciencias naturales y la sociología)**, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (traducida al ruso y editada en San Petersburgo, 3a ed. de 1895), Ludwig Feuerbach (traducción al ruso y notas de J. Plejánov, Ginebra, 1892)[2], un artículo sobre la política exterior del gobierno ruso (traducido al ruso y publicado en Sotsial-Demokrat, núms. 1 y 2, en Ginebra)[3], sus magníficos artículos sobre el problema de la vivienda[4], y finalmente, dos artículos, cortos pero muy valiosos, sobre el desarrollo económico de Rusia (Federico Engels sobre Rusia, traducción rusa de V. Zasúlich, Ginebra 1894)[5]. Marx murió sin haber podido terminar en forma definitiva su grandiosa obra sobre el capital. Sin embargo, estaba concluida en borrador, y después de la muerte de su amigo, Engels emprendió la ardua tarea de redactar y publicar los tomos II y III. En 1885 editó el II y en 1894 el III (no tuvo tiempo de redactar el IV[6]). Estos dos tomos le exigieron muchísimo trabajo. El socialdemócrata austríaco Adler observó conrazón que, con la edición de los tomos II y III de El Capital, Engels erigió a su genial amigo un monumento majestuoso en el cual, involuntariamente, grabó también con trazos indelebles su propio nombre. En efecto, esos dos tomos de El Capital son la obra de los dos, Marx y Engels. Las leyendas de la antiguedad relatan diversos ejemplos de emocionante amistad. El proletariado europeo puede decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores cuyas relaciones superan a todas las conmovedoras leyendas antiguas sobre la amistad entre los hombres. Siempre, y por supuesto, con toda justicia, Engels se posponía a Marx. "Al lado de Marx -- escribió a un viejo amigo suyo -- siempre toqué el segundo violín."[7] Su afecto por Marx mientras vivió, y su veneración a la memoria del amigo desaparecido fueron infinitos. Este luchador austero y pensador profundo, tenía una gran sensibilidad.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Durante su exilio, después del movimiento de 1848-1849, Marx y Engels se dedicaron no sólo a la labor científica. Marx fundó en 1864 la "Asociación Internacional de los obreros"[8] que dirigió durante un decenio. También Engels participó activamente en sus tareas. La actividad de la "Asociación Internacional" que, de acuerdo con las ideas de Marx, unía a los proletarios de todos los países, tuvo una enorme importancia para el desarrollo del movimiento obrero. Pero inclusive después de haber sido disuelta dicha asociación en la década del 70, el papel de Marx y Engels como unificadores de la clase obrera no cesó. Por el contrario, puede afirmarse que su importancia como dirigentes espirituales del movimiento obrero seguía creciendo constantemente, porque propio movimiento continuaba desarrollándose sin cesar. Después de la muerte de Marx, Engels siguió siendo el consejero y dirigente de los socialistas europeos. A él acudían en busca de consejos y directivas tanto los socialistas alemanes, cuyas fuerzas iban en constante y rápido aumento, a pesar de las persecuciones gubernamentales, como los representantes de países atrasados, por ejemplo españoles, rumanos, rusos, que se veían obligados a estudiar minuciosamente y medir con toda cautela sus primeros pasos. Todos ellos aprovechaban el riquísimo tesoro de conocimientos y experiencias del viejo Engels.&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;font-size:85%;"  &gt;Marx y Engels, que conocían el ruso y leían las obras aparecidas en ese idioma, se interesaban vivamente por Rusia, seguían con simpatía el movimiento revolucionario y mantenían relaciones con revolucionarios rusos. Antes de ser socialistas, los dos habían sido demócratas y el sentimiento democrático de odio a la arbitrariedad política estaba profundamente arraigado en ellos. Este sentido político innato, agregado a una profunda comprensión teórica del nexo existente entre la arbitrariedad política y la opresión económica, así como su riquísima experiencia de la vida, hicieron que Marx y Engels fueran extraordinariamente sensibles en el aspecto político. Por lo mismo, la heroica lucha sostenida por un puñado de revolucionarios rusos contra el poderoso gobierno zarista halló en el corazón de estos dos revolucionarios probados la más viva simpatía. Y por el contrario, era natural que la intención de volver la espalda a la tarea inmediata y más importante de los socialistas rusos -- la conquista de la libertad política --, en aras de supuestas ventajas económicas, les pareciese sospechosa e incluso fuese considerada por ellos como una traición a la gran causa de la revolución social. "La emancipación del proletariado debe ser obra del proletariado mismo", enseñaron siempre Marx y Engels. Y para luchar por su emancipación económica, el proletariado debe conquistar determinados derechos políticos. Además, Marx y Engels veían con toda claridad que una revolución política en Rusia tendría también una enorme importancia para el movimiento obrero de Europa occidental. La Rusia autocrática ha sido siempre el baluarte de toda la reacción europea. La situación internacional extraordinariamente ventajosa en que colocó a Rusia la guerra de 1870, que sembró por largo tiempo la discordia entre Alemania y Francia, no hizo, por supuesto, más que aumentar la importancia de la Rusia autocrática como fuerza reaccionaria. Sólo una Rusia libre, que no tuviese necesidad de oprimir a los polacos, finlandeses, alemanes, armenios y otros pueblos pequeños, ni de azuzar continuamente una contra otra a Francia y Alemania, daría a la Europa contemporánea la posibilidad de respirar aliviada del peso de las guerras, debilitaría a todos los reaccionarios de Europa y aumentaría las fuerzas de la clase obrera europea. Por lo mismo, Engels, deseó fervientemente la instauración de la libertad política en Rusia, pues también contribuiría al éxito del movimiento obrero en Occidente. Con su muerte los revolucionarios rusos han perdido al mejor de sus amigos.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;¡Memoria eterna a Federico Engels, gran luchador y maes tro del proletariado!&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;* Señalaron más de una vez que, en gran parte, debían su desarrolío intelectual a los grandes Lilósofos alemanes, y en particular a Hegel. "Sin la filosofía alemana -- dijo Engels -- no existiría tampoco el socialismo cientifico."[9]&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;** Es un libro admirablemente instructivo y de rico contenido[10]. Por desgracia sólo se ha traducido al ruso una pequeña parte de esta obra, que contiene un esbozo histórico del desarrollo del socialismo (Desarrollo del socialismo cientifico[11], 2a ed., de Ginebra, 1892).&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;1. Las palabras citadas en el epígrafe al artículo Federico Engels las tomó V. I. Lenin de la poesía del poeta ruso Nikolái Alexéievich Nekrásov En memoria de Dobroliúbov.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;2. Se refiere a la obra de F. Engels Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;3. Se alude al artículo de F. Engels "La política exterior del zarismo ruso" (C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. XXlI), imprimido en los dos primeros números de la revista Sotsial-Demokrat de 1890 bajo el título "La politica exterior del Imperio Ruso".&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;Sotsial-Demokrat: revista literaria y politica editada por el grupo "Emancipación del Trabajo" en 1890 en Londres y en 1892 en Ginebra; en total se publicaron cuatro números.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;4. Lenin alude al artículo de F. Engels "Contribución al problema de la vivienda". (C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. XXI.)&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;5. Se alude al artículo de F. Engels, "Acerca de las cuestiones sociales en Rusia" y el epílogo a dicho artículo. (C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. XVIII y XXII.)&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;6. En consonancia con una indicación de F. Engels, V. I. Lenin llama cuarto tomo de El Capital a la obra de C. Marx Teorías de la plusvalía. En el prefacio al segundo tomo de El Capital, Engels escribió: "Me reservo el derecho de publicar la parte crítica de este manuscrito en concepto de IV volumen de El Capital, con la particularidad de que se suprimirán de él numerosos pasajes, agotados en los tomos II y III". Sin embargo, Engels no tuvo tiempo de preparar para la prensa el IV tomo de El Capital. Teorías de la plusvalía se publicaron por vez primera en alemán redactadas por K. Kautsky en 1905-1910.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;7. Se alude a la carta de F. Engels a I. Ph. Becker del 15 de octubre de 1884.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;8. Asociación Internacional de los Obreros (I Internacional): se trata de la primera organizacion internacional del proletariado fundada en Londres por Marx en otoño de 1864. La I Internacional encabezada por Marx y Engels dirigia la lucha económica y politica de los obreros de los diferentes paises, realizaba la lucha enconada contra la corriente antimarxista del proudhonismo, bakuninismo, tradeunionismo y lassalleanismo, fortaleciendo la solidaridad obrera internacional. La I Internacional dejó de existir en realidad en 1872 despues de la Conferencia de la Haya y fue disuelta oficialmente en 1876. Como lo señalaba Lenin, la I Internacional "sentó los fundamentos de la organización internacional de los trabajadores para preparar su ofensiva revolucionaria contra el capital". (V. I. Lenin, Obras Completas, t. XXIX.)&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;9. Véase F. Engels, "Prefacio a La guerra campesina en Alemania. (C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. XVIII.)&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;10. Se alude a la obra de F. Engels Anti-Dühring.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;11. Con este título se publicó en la edición rusa de 1892 la obra de F. Engels Del socialismo utópico al socialismo científico, basada en tres capítulos del libro de F. Engels Anti-Dühring.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1890s/engels.htm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1890s/engels.htm"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1890s/engels.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: normal;font-family:Georgia;" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Georgia;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-2661955276732859649?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/2661955276732859649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/friedrich-engels-vi-lenin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/2661955276732859649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/2661955276732859649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/friedrich-engels-vi-lenin.html' title='Friedrich Engels - V.I Lenin'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOnwA8pVeI/AAAAAAAAAFY/zpU5HjVpsII/s72-c/FriedrichEngels_thumb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-1553988212063073837</id><published>2009-01-18T19:33:00.009+01:00</published><updated>2009-01-18T23:25:10.391+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Socialismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Karl Marx'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='V.I Lenin'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>Karl Marx. Esbozo biográfico - V.I Lenin</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOn5b25OwI/AAAAAAAAAFg/7VIw73VzC6g/s1600-h/marx.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 236px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOn5b25OwI/AAAAAAAAAFg/7VIw73VzC6g/s320/marx.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292758592262847234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Carlos Marx nació el 5 de mayo (según el nuevo calendario) de    1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado    judío, convertido en 1824 al protestantismo. La familia de Marx era una    familia acomodada, culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en    Tréveris sus estudios de bachillerato, Marx se inscribió en la universidad,    primero en la de Bonn y luego en la de Berlín, estudiando jurisprudencia y,    sobre todo, historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios    universitarios, presentando una tesis sobre la filosofía de Epicuro. Por sus    concepciones, Marx era entonces todavía un idealista hegeliano. En Berlín se    adhirió al círculo de los "hegelianos de izquierda" (Bruno Bauer y    otros), que se esforzaban por extraer de la filosofía de Hegel conclusiones    ateas y revolucionarias.&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;  Terminados sus estudios universitarios, Marx se    trasladó a Bonn con la intención de hacerse profesor. Pero la política    reaccionaria del gobierno, que en 1832 había despojado de su cátedra a    Ludwig Feuerbach, que en 1836 le había negado nuevamente la entrada en la    universidad y que en 1841 privó al joven profesor Bruno Bauer del derecho a    enseñar en Bonn, obligó a Marx a renunciar a la carrera docente. En aquella    época, las ideas de los hegelianos de izquierda progresaban rápidamente en    Alemania. Ludwig Feuerbach, sobre todo desde 1836, comenzó a someter a    crítica la teología y a orientarse hacia el materialismo, que en 1841 (&lt;em&gt;La    esencia del cristianismo &lt;/em&gt;) se impone ya definitivamente en su pensamiento;    en 1843 ven la luz sus &lt;em&gt;Principios de la filosofía del porvenir.&lt;/em&gt;    "Hay que haber vivido la influencia liberadora" de estos libros,    escribía Engels años más tarde refiriéndose a esas obras de Feuerbach.    "Nosotros [es decir, los hegelianos de izquierda, entre ellos Marx] nos    hicimos en el acto feuerbachianos."&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/carlos_marx/notas.htm#en2" name="2"&gt;&lt;/a&gt; Por aquel tiempo, los burgueses radicales renanos, que tenían ciertos puntos    de contacto con los hegelianos de izquierda, fundaron en Colonia un periódico    de oposición, la &lt;em&gt;Gaceta del Rin&lt;/em&gt; (cuyo primer número salió el 1 de    enero de 1842). Marx y Bruno Bauer fueron invitados como principales    colaboradores; en octubre de 1842 Marx fue nombrado redactor jefe del    periódico y se trasladó de Bonn a Colonia. La tendencia democrática    revolucionaria del periódico fue acentuándose bajo la jefatura de redacción    de Marx, y el gobierno lo sometió primero a una doble censura y luego a una    triple, hasta que decidió más tarde suprimirlo totalmente a partir del 1 de    enero de 1843. Marx se vio obligado a abandonar su puesto de redactor jefe en    esa fecha, sin que su salida lograse tampoco salvar al periódico, que fue    clausurado en marzo de 1843. Entre los artículos más importantes publicados    por Marx en la &lt;em&gt;Gaceta del Rin&lt;/em&gt;, Engels menciona, además de los que    citamos más adelante (&lt;em&gt;véase la Bibliografía &lt;/em&gt;) el que se refiere a la    situación de los campesinos viticultores del valle del Mosela. Como su labor    periodística le había demostrado que conocía insuficientemente la economía    política, Marx se dedicó afanosamente al estudio de esta ciencia.&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En    1843, Marx se casó en Kreuznach con Jenny von Westphalen, amiga suya de la    infancia, con la que se había comprometido cuando todavía era estudiante.   Su esposa pertenecía a una reaccionaria familia    aristocrática de Prusia. Su hermano mayor fue ministro    del Interior en Prusia durante una de las épocas más reaccionarias, desde    1850 hasta 1858. En el otoño de 1843 Marx se trasladó a París con objeto de    editar en el extranjero una revista de tendencia radical en colaboración con    Arnold Ruge (1802-1880; hegeliano de izquierda, encarcelado de 1825 a 1830,    emigrado desde 1848, y partidario de Bismarck entre 1866 y 1870). De esta    revista, titulada &lt;em&gt;Anales franco-alemanes&lt;/em&gt;, sólo llegó a ver la luz el    primer fascículo. Las dificultades con que tropezaba la difusión clandestina    de la revista en Alemania y las discrepancias surgidas entre Marx y Ruge    hicieron que se suspendiera su publicación. En    los artículos de Marx en los &lt;em&gt;Anales&lt;/em&gt; vemos ya al revolucionario que    proclama la necesidad de una "crítica implacable de todo lo    existente", y, en particular, de una "crítica de las armas"&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/carlos_marx/notas.htm#en3" name="3"&gt;&lt;/a&gt;que apele a las &lt;em&gt;masas&lt;/em&gt; y al &lt;em&gt;proletariado.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;  En septiembre de 1844 llegó a París, por unos días,    Federico Engels, quien se convirtió, desde ese momento, en el amigo más    íntimo de Marx. Ambos tomaron conjuntamente parte activísima en la vida,    febril por entonces, de los grupos revolucionarios de París (especial    importancia revestía la doctrina de Proudhon, a la que Marx ajustó cuentas    resueltamente en su obra &lt;em&gt;Miseria de la filosofía&lt;/em&gt;, publicada en 1847)    y, en lucha enérgica contra las diversas doctrinas del socialismo    pequeñoburgués, forjaron la teoría y la táctica del &lt;em&gt;socialismo    proletario&lt;/em&gt; revolucionario, o comunismo (marxismo). Véanse, más    adelante, en la &lt;em&gt;Bibliografía&lt;/em&gt;, las obras de Marx de esta época, años    de 1844 a 1848. En 1845, a instancias del gobierno prusiano, Marx fue    expulsado de París como revolucionario peligroso, instalándose entonces en    Bruselas. En la primavera de 1847, Marx y Engels se afiliaron a una sociedad    secreta de propaganda, la Liga de los Comunistas, tuvieron una participación    destacada en el II Congreso de esta organización (celebra do en Londres en    noviembre de 1847) y por encargo del Congre so redactaron el famoso &lt;em&gt;Manifiesto    del Partido Comunista&lt;/em&gt; que apareció en febrero de 1848. En esta obra se    traza, con claridad y brillantez geniales, una nueva concepción del mundo: el    materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la    dialéctica como la doctrina más completa y profunda del desarrollo; la    teoría de la lucha de clases y de la histórica misión revolucionaria    universal del proletariado como creador de una nueva sociedad, la sociedad    comunista.    &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;  Al estallar la revolución de febrero de 1848, Marx fue    expulsado de Bélgica. Se trasladó nuevamente a París, y desde allí,    después de la revolución de marzo, marchó a Alemania, más precisamente, a    Colonia. Desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849, se publicó    en esta ciudad la &lt;em&gt;Nueva Gaceta del Rin&lt;/em&gt;, de la que Marx era el redactor    jefe. El curso de los acontecimientos revolucionarios de 1848 a 1849 vino a    confirmar de manera brillante la nueva teoría, como habrían de confirmarla    en lo sucesivo los movimientos proletarios y democráticos de todos los    países del mundo. La contrarrevolución triunfante hizo que Marx    compareciera, primero, ante los tribunales (siendo absuelto el g de febrero de    1849) y después lo expulsó de Alemania (el 16 de mayo de 1849). Marx se    dirigió a París, de donde fue expulsado también después de la    manifestación del 13 de junio de 1849&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/carlos_marx/notas.htm#en4" name="4"&gt;&lt;/a&gt;;    entonces marchó a Londres, donde pasó el resto de su vida.&lt;/p&gt;    &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Las   condiciones de vida en la emigración eran en extremo duras, como lo revela con toda claridad la correspondencia entre Marx y Engels (editada en 1913). La miseria asfixiaba realmente a Marx y a su familia; de no haber sido por la constante y abnegada ayuda económica de Engels, Marx no sólo no hubiera podido acabar &lt;em&gt;El Capital&lt;/em&gt;, sino que habría    sucumbido inevitablemente bajo el peso de la miseria. Además, las    doctrinas y tendencias del socialismo pequeñoburgués, no proletario en    general, que predominaban en aquella época, obligaban a Marx a librar    constantemente una lucha implacable, y a veces a repeler (como hace en su obra    &lt;em&gt;Herr Vogt&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/carlos_marx/notas.htm#en5" name="5"&gt;&lt;/a&gt; los ataques    personales más rabiosos y salvajes. Manteniéndose al margen de los círculos    de emigrados y concentrando sus esfuerzos en el estudio de la economía    política, Marx desarrolló su teoría materialista en una serie de trabajos    históricos (&lt;em&gt;véase la Bibliografía &lt;/em&gt;). Con    sus obras &lt;em&gt;Contribución a la crítica de la economía política&lt;/em&gt; (1859)    y &lt;em&gt;El Capital&lt;/em&gt; (t. I, 1867), Marx provocó una verdadera revolución en    la ciencia económica.    &lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;  El recrudecimiento de los movimientos democráticos, a    fines de la década del 50 y durante la del 60, llevó de nuevo a Marx a la    actividad práctica. El 28 de septiembre de 1864 se fundó en Londres la    famosa Primera Internacional, la "Asociación Internacional de los    Trabajadores". Marx fue el alma de esta organización, el autor de su    primer "Llamamiento" y de gran número de sus resoluciones,    declaraciones y manifiestos. Unificando el movimiento obrero de los diferentes    países, orientando por el cauce de una actuación conjunta a las diver sas    formas del socialismo no proletario, premarxista (Mazzini, Proudhon, Bakunin,    el tradeunionismo liberal inglés, las vacilaciones derechistas lassalleanas    en Alemania, etc.), a la par que combatía las teorías de todas estas sectas    y escuelas, Marx fue forjando la táctica común de la lucha proletaria de la    clase obrera en los distintos países. Después de la caída de la Comuna de    París en 1871, que Marx analizó (en &lt;em&gt;La    guerra civil en Francia&lt;/em&gt;,    1871) de modo tan profundo, certero, brillante y &lt;em&gt;eficaz&lt;/em&gt;, como    revolucionario -- y a raíz de la escisión de la In ternacional provocada por    los bakuninistas --, esta última ya no pudo seguir existiendo en Europa.    Después del Congreso de La Haya (1872), Marx consiguió que el Consejo    General de la Internacional se trasladase a Nueva York. La primera    Internacional había cumplido su misión histórica y dejaba paso a una época    de desarrollo incomparablemente más amplio del movimiento obrero en todos los    países del mundo, época en que este movimiento había de desplegarse &lt;em&gt;en    extensión&lt;/em&gt;, con la creación de partidos obreros socialistas &lt;em&gt;de masas&lt;/em&gt;    dentro de cada Estado nacional.&lt;/p&gt;      &lt;p style="font-family: georgia;"&gt; Su intensa labor en la Internacional y sus actividades    teóricas, aún más intensas, minaron definitivamente la salud de Marx.    Prosiguió su obra de relaboración de la economía política y se consagró a    terminar &lt;em&gt;El Capital&lt;/em&gt;, recopilando con este fin multitud de nuevos    documentos y poniéndose a estudiar varios idiomas (entre ellos el ruso), pero    la enfermedad le impidió concluir &lt;em&gt;El Capital.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;      &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El 2 de diciembre de 1881 murió su esposa, y el 14 de    marzo de 1883 Marx se quedó dormido apaciblemente para siempre en su sillón.    Está enterrado, junto a su mujer, en el cementerio londinense de Highgate.    Varios hijos de Marx murieron en la infancia en Londres, cuando la familia    vivía en la miseria. Tres de sus hijas se casaron con socialistas de    Inglaterra y Francia: Eleonora Eveling, Laura Lafargue y Jenny Longuet. Un    hijo de esta última es miembro del Partido Socialista Francés.&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/carlos_marx/carlosmarx.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/carlos_marx/carlosmarx.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-1553988212063073837?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/1553988212063073837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/karl-marx-esbozo-biogrfico-vi-lenin.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/1553988212063073837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/1553988212063073837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/karl-marx-esbozo-biogrfico-vi-lenin.html' title='Karl Marx. Esbozo biográfico - V.I Lenin'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOn5b25OwI/AAAAAAAAAFg/7VIw73VzC6g/s72-c/marx.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-7933458569402839535</id><published>2009-01-18T19:27:00.008+01:00</published><updated>2009-01-18T23:13:08.207+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Liga Espartaquista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Karl Liebknecht'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SPD'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosa Luxemburgo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Leon Trotsky'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='KPD'/><title type='text'>Karl Liebknecht / Rosa Luxemburg - Leon Trotsky</title><content type='html'>&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El inflexible Karl Liebknecht&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOoKJkbnaI/AAAAAAAAAFw/H6py6Z-9GB4/s1600-h/kliebknecht.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 267px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOoKJkbnaI/AAAAAAAAAFw/H6py6Z-9GB4/s320/kliebknecht.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292758879411346850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/h3&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Acabamos de sufrir la mayor de las pérdidas. El duelo nos embarga por partida doble. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Nos han arrebatado a dos líderes, dos jefes cuyos nombres quedarán inscritos por siempre jamás en el libro de oro de la revolución proletaria: Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; El nombre de Karl Liebknecht se dio a conocer en todo el mundo en los primeros días de la gran guerra europea. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Desde la primeras semanas de esta guerra, cuando el militarismo alemán festejaba sus primeras victorias, sus primeras orgías sangrientas, cuando los ejércitos alemanes lanzaban su ofensiva sobre Bélgica destruyendo sus fortalezas, cuando parecía que los cañones de 420 milímetros podrían someter el universo entero a los pies de Guillermo II, cuando la socialdemocracia alemana, con Scheidemann y Ebert a su cabeza, se arrodillaba ante el militarismo y el imperialismo alemán que parecían poder someter todo el mundo -tanto en el exterior, con la invasión del norte de Francia, como en el interior, dominando no solo a la casta militar y a la burguesía sino incluso a los representantes oficiales de la clase obrera-, enmedio de estos días sombríos y trágicos una sola voz se levantó en Alemania para protestar y maldecir: la de Karl Liebknecht. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y su voz resonó en todo el mundo. En Francia, donde el espíritu de las masas obreras aún se encontraba obsesionado por la ocupación alemana y el partido de los social-patriotas predicaba desde el poder una lucha sin cuartel contra el enemigo que amenazaba París, la burguesía y los mismos chauvinistas tuvieron que reconocer que únicamente Liebknecht era la excepción a los sentimientos que animaban a todo el pueblo alemán. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En realidad Liebknecht no se encontraba solo: Rosa Luxemburg, mujer con gran coraje, luchaba a su lado, pese a que las leyes burguesas del parlamentarismo alemán no le permitieran lanzar su protesta desde lo alto de la tribuna, como hacía Karl Liebknecht. Es preciso señalar que Rosa Luxemburg estaba secundada por los elementos más conscientes de la clase obrera, en la que habían germinado sus poderosos pensamiento y palabra. Estas dos personalidades, dos militantes, se complementaban mutuamente y marchaban juntas es pos del mismo objetivo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Karl Liebknecht encarnaba el tipo del revolucionario inquebrantable en el sentido más amplio del término. En torno a él se tejían innumerables leyendas y su nombre iba acompañado de esos informes y comunicados de los que nuestra prensa era tan generosa cuando estaba en el poder. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En la vida diaria Karl Liebknecht era -¡ay!, ya sólo podemos hablar en pasado- la encarnación misma de la bondad y la amistad. Podríamos decir que su carácter era de una dulzura absolutamente femenina, en el mejor sentido del término, y su voluntad de revolucionario, de un temple excepcional, le hacía capaz de combatir hasta la muerte por los principios que profesaba. Y lo demostró elevando sus protestas contra los representantes de la burguesía y los traidores socialdemócratas del Reichtag alemán, cuya atmósfera estaba saturada por los miasmas del chovinismo y el militarismo triunfantes. Lo demostró levantado en Berlín, en la plaza de Postdam, el estandarte de la rebelión contra los Hohenzollern y el militarismo burgués. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fue detenido. Pero ni la prisión, ni los trabajos forzados lograron quebrar su voluntad y, liberado por la revolución de noviembre, Liebknecht se puso a la cabeza de los elementos más valerosos de la clase obrera alemana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rosa Luxemburg - La fuerza de las ideas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOofEZHwrI/AAAAAAAAAF4/_ptVz2aHcc4/s1600-h/497px-Rosa_Luxemburg.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 265px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOofEZHwrI/AAAAAAAAAF4/_ptVz2aHcc4/s320/497px-Rosa_Luxemburg.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292759238798983858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El nombre de Rosa Luxemburg no es tan conocido en Rusia o fuera de Alemania, pero se puede decir sin temor a exagerar que su personalidad no desmerece en nada a la de Liebknecht. &lt;/span&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; De constitución pequeña, débil y enfermiza, Rosa sorprendía por su poderosa mente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ya he dicho que estos dos líderes se complementaban mutuamente. La intransigencia y la firmeza revolucionaria de Liebknecht se combinaban con una dulzura y una amenidad femeninas, y Rosa Luxemburg, a pesar de su fragilidad, estaba dotada de un intelecto poderoso y viril. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ferdinand Lasalle ya escribió sobre el esfuerzo físico del pensamiento y la tensión sobrenatural de que es capaz el espíritu humano para vencer y superar obstáculos materiales. Esta era la energía que comunicaba Rosa Luxemburg cuando hablaba desde la tribuna, rodeada de enemigos. Y tenía muchos. A pesar de ser pequeña de talla y de aspecto frágil, Rosa Luxemburg sabía dominar y mantener la atención de grandes auditorios, incluso cuando eran hostiles a sus ideas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Era capaz de reducir al silencio a sus más resueltos enemigos mediante el rigor de su lógica, sobre todo cuando sus palabras se dirigían a las masas obreras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lo que hubiera podido suceder en Rusia durante las jornadas de julio&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Nosotros sabemos muy bien cómo procede la reacción para organizar ciertas revueltas populares. Todos nos acordamos de aquellos días de julio entre los muros de Petrogrado, cuando las bandas negras organizadas por Kerensky y Tseretelli contra los bolcheviques masacraban a los obreros, acosando a los militantes, fusilando y pasando a bayoneta a los obreros aislados que eran sorprendidos en las calles. Los nombres de los mártires proletarios, como Veinoff, aún están presentes en la memoria de casi todos nosotros. Si fuimos capaces entonces de conservar a Lenin, y a Zinoviev, fue porque pudieron escapar de los asesinos. Y entonces se levantaron algunas voces entre los mencheviques y socialrevolucionarios para reprochar a Lenin y Zinoviev el haberse librado de un juicio en el que les hubiera resultado sencillo rebatir las acusaciones de ser espías alemanes. ¿Pero, a qué tribunal se referían? ¿Acaso aquél al que fue conducido más tarde Liebknecht, y en el que a mitad de camino Lenin y Zinoviev hubieran sido fusilados por intento de evasión? Sin duda ésta hubiera sido la declaración oficial. Tras la terrible experiencia de Berlín, no podemos menos que felicitarnos de que Lenin y Zinoviev se abstuvieran de comparecer ante en tribunal del gobierno burgués. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Aberración histórica&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¡Pérdida irreparable, traición sin parangón! Los jefes del partido comunista alemán ya no están entre nosotros. Hemos perdido a nuestros mejores compañeros, ¡y sus asesinos siguen formando parte del partido socialdemócrata que osa remontar su genealogía hasta Karl Marx! ¡Esos son los hechos, camaradas! El mismo partido que traicionó los intereses de la clase obrera desde el principio de la guerra, que apoyó al militarismo alemán, que alentó la destrucción de Bélgica y la invasión de las provincias septentrionales francesas, el partido cuyos jefes nos dejaron en manos de nuestros enemigos los militaristas alemanes cuando tuvieron lugar las conversaciones de paz de Brest-Litovsk, ¡ese mismo partido y sus jefes -Scheidemann y Ebert- se autodenominan aún marxistas al tiempo que organizan las bandas negras que han asesinado a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg! &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ya hemos conocido con anterioridad una aberración histórica similar, una felonía análoga, pues lo mismo pasó con el cristianismo. El cristianismo evangélico era una ideología de pescadores oprimidos, de esclavos, de trabajadores aplastados por la sociedad, una ideología de proletarios. ¿Y acaso no fue acaparado por aquellos que monopolizaban la riqueza, por los reyes, los patriarcas y los papas? Indudablemente, el abismo que separa el cristianismo primitivo, tal como surgió de la conciencia del pueblo y las capas inferiores de la sociedad, del catolicismo y las teorías ortodoxas es tan profundo como el que ahora separa las teorías de Marx, puro fruto del pensamiento y los sentimientos revolucionarios, de los residuos ideológicos burgueses con los que trafican los Scheidemann y Ebert de todos los países. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¡La sangre de los militantes asesinados clama venganza!&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¡Camaradas! Estoy convencido que este abominable crimen será la última canallada de la lista que han perpetrado los Scheidemann y Ebert. El proletariado ha soportado durante mucho tiempo las iniquidades de aquellos a quienes la historia colocó a su cabeza. Pero su paciencia se agota y este último crimen no quedará impune. La sangre de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburg clama venganza; las calles de Berlín, y la plaza de Postdam, donde Karl Liebknecht fue el primero en levantar el estandarte de la revuelta contra los Hohenzollern, hablarán. ¡Sus adoquines, no lo dudéis, servirán para levantar nuevas barricadas contra los ejecutores de estas infamias, los perros guardianes de la sociedad burguesa, contra los Scheidemann y los Ebert! &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La lucha no ha hecho más que comenzar.&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Scheidemann y Ebert han sofocado, por el momento, al movimiento Espartaquista (comunistas alemanes). Han asesinado a dos de los mejores jefes de este movimiento y puede que aún festejen la hora de su victoria. Pero este triunfo es ilusorio, pues de hecho aún no ha tenido lugar ninguna acción decisiva. El proletariado alemán todavía no se ha sublevado para conquistar el poder político. Por parte del proletariado, todo lo que ha precedido a los actuales sucesos no ha sido más que una importante maniobra de reconocimiento para descubrir las posiciones del enemigo. Son los preliminares de la batalla, pero no la batalla misma. Unos preliminares indispensables para el proletariado alemán, igual que nos fueron indispensables las jornadas de julio. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El papel histórico de las jornadas de julio&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ya conocéis el curso de los acontecimientos y su lógica interna. A fines de febrero de 1917 (según el antiguo calendario), el pueblo había derrocado la autocracia y, durante las primeras semanas, parecía que se había conseguido ya lo esencial. Los hombres de nuevo temple que surgieron de los otros partidos -partidos que no habían tenido un papel preponderante entre nosotros- gozaron en un primer momento de la confianza, o mejor semi-confianza, de las masas obreras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Petrogrado, como era preciso, se encontraba a la cabeza del movimiento. Tanto en febrero como en julio constituía la vanguardia que llamaba a los obreros a una guerra declarada contra el gobierno burgués, contra los partidarios de la Entente. Y esta vanguardia fue la que llevó a cabo las grandes maniobras de reconocimiento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Precisamente durante las jornadas de julio chocó directamente con el gobierno de Kerensky. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No se trataba aún de la revolución, tal y como la realizamos en octubre: fue una experiencia cuyo sentido no estaba todavía claro para las masas obreras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los trabajadores de Petrogrado se limitaron a declarar la guerra a Kerensky. Pero en el choque que se produjo pudieron convencerse y probar a las masas obreras del mundo entero que Kerensky no estaba apoyado por ninguna fuerza revolucionaria real y que su partido estaba formado por la burguesía, la guardia blanca y la contrarrevolución. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Recordaréis que las jornadas de julio terminaron para nosotros con una derrota en el sentido formal del término: los camaradas Lenin y Zinoviev se vieron obligados a ocultarse. Muchos de los nuestros fueron encarcelados; nuestros diarios fueron cerrados, el soviet de diputados obreros y soldados reducido a la impotencia, las tipografías obreras saqueadas, los locales de las organizaciones obreras clausurados; las bandas negras lo invadieron todo, lo destruyeron todo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Petrogrado pasó exactamente lo mismo que pasó en 1919 en las calles de Berlín. Pero nosotros no dudamos ni por un instante de que las jornadas de julio no eran más que el preludio de nuestra victoria. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Durante ellas pudimos evaluar el número y la composición de las fuerzas del enemigo; pusieron en evidencia que el gobierno de Kerensky y Tseretelli era en realidad un poder al servicio de los capitalistas y de los grandes propietarios contrarrevolucionarios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los mismos acontecimientos se produjeron en Berlín&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Análogos acontecimientos tuvieron lugar en Berlín. En Berlín, como en Petrogrado, el movimiento revolucionario estaba por delante de las masas obreras atrasadas. Igual que en Rusia, los enemigos de la clase obrera gritaban: "¡No podemos someternos a la voluntad de Berlín; Berlín está aislado; es preciso reunir una Asamblea Constituyente y llevarla a una ciudad de provincias con tradiciones más sanas. Berlín está pervertido por la propaganda de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburg!". Todo lo que sucedió en Rusia, todas las calumnias y toda la propaganda contrarrevolucionaria que soportamos allí, todo ha sido traducido al alemán y propagado aquí por Scheidemann y Ebert contra el proletariado alemán y contra los jefes del Partido comunista, Liebknecht y Rosa Luxemburg. Cierto es que toda esta campaña ha revestido en Alemania unas proporciones más amplias que en Rusia, pero ello se debe al hecho de que los alemanes repiten unos acontecimientos que ya tuvieron lugar en nuestro país; además, los antagonismos de clase están mucho más netamente marcados en Alemania. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En nuestro país, camaradas, cuatro meses separaron la revolución de febrero y las jornadas de julio. Cuatro meses necesitó el proletariado de Petrogrado para experimentar la necesidad absoluta de echarse a la calle para romper las columnas sobre las que se sustentaba el templo de Kerensky y Tseretelli. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y tras las jornadas de julio transcurrieron cuatro meses antes de que las tropas de la inmensa reserva de provincias llegasen a Petrogrado y nos permitieran, en octubre de 1917(o noviembre, con el nuevo calendario), lanzarnos al asalto de las posiciones enemigas seguros de nuestra victoria. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Alemania, la primera explosión revolucionaria tuvo lugar en noviembre y los acontecimientos análogos a nuestras jornadas de julio en enero. El proletariado alemán lleva a cabo su revolución con un calendario más apretado. Lo que a nosotros nos costó cuatro meses a ellos no les llevó más de dos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No cabe duda de que esta proporción se mantendrá hasta el final. Puede que de las jornadas de julio "alemanas" a su octubre no pasen cuatro meses, como en Rusia, sino apenas otros dos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los tiros que ha recibido Karl Liebknecht por la espalda, no lo dudéis, han resonado con fuerza por toda Alemania. Y el rumor ha debido sonar como una campana fúnebre para los oídos de los Scheidemann y Ebert. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Acabamos de cantar el "Requiem" por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. Nuestros jefes han muerto y ya no les veremos más. ¿Pero cuántos de vosotros, camaradas, los habéis conocido personalmente en vida? Una pequeña minoría. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Y sin embargo, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg siempre han estado presentes entre vosotros. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En vuestras reuniones y congresos habéis elegido a menudo a Karl Liebknecht como presidente de honor. Aunque ausente, asistía a vuestras reuniones y ocupaba un sitio de honor en vuestra mesa. Pues el nombre de Karl Liebknecht no designa solamente a una persona determinada y aislada, para nosotros su nombre encarna todo lo que hay de bueno, noble y grande en la clase obrera, en su vanguardia revolucionaria. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Todo eso es lo que vemos en Karl Liebknecht. Y cuando uno de nosotros imagina un hombre invulnerablemente acorazado contra el miedo y la debilidad, un hombre absolutamente íntegro, pensamos en Karl Liebknecht. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No solamente ha sido capaz de derramar su sangre (puede que no haya sido éste el rasgo principal de su carácter), osó levantar la voz enmedio de la furia de nuestros enemigos, en una atmósfera saturada de los miasmas del chovinismo, cuando toda la sociedad alemana guardaba silencio y el militarismo campaba por sus respetos. Él se atrevió a levantar la voz y decir: "Kaiser, generales, capitalistas y vosotros -Scheidemann que estranguláis a Bélgica, de devastáis el norte de Francia y queréis dominar el mundo entero- yo os desprecio, os odio, os declaro la guerra, una guerra que estoy dispuesto llevar hasta el final". &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; ¡Camaradas, si bien el envoltorio material de Liebknecht ha desaparecido, su memoria permanece y permanecerá imborrable!  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Junto al de Karl Liebknecht, el nombre de Rosa Luxemburg se conservará para siempre en los fastos del movimiento revolucionario universal. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Conocéis las leyendas sobre los santos y su vida eterna? Estas historias se basan en la necesidad que tienen los hombres de conservar la memoria de los que, como líderes, les han servido honesta y verazmente; necesitan inmortalizarlos envolviéndolos en una aureola de pureza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Camaradas, nosotros no tenemos necesidad de estas leyendas; no necesitamos canonizar a nuestros héroes, nos basta la realidad de los acontecimientos que estamos viviendo, por sí misma legendaria, que pone de manifiesto la fuerza de espíritu de nuestros jefes y forja unos caracteres que destacan sobre el resto de la humanidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg vivirán eternamente en nuestro recuerdo. Siempre, en todas las reuniones en las que hemos evocado a Liebknecht hemos sentido su presencia, y la de Rosa Luxemburg, con una claridad extraordinaria, casi material. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y la sentimos ahora, en estos trágicos momentos en los que nos sentimos espiritualmente unidos a los más nobles trabajadores de Alemania, de Inglaterra y del mundo entero, todos abrumados por el mismo e inmenso dolor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; En esta lucha y ante estas pruebas los sentimientos no conocen fronteras.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;h3 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht son nuestros hermanos&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt; &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Para nosotros Liebknecht no es sólo un líder alemán, igual que Rosa Luxemburg no es sólo una socialista polaca que se puso a la cabeza de los obreros alemanes... Ambos son nuestros hermanos; estamos unidos a ellos por lazos morales indisolubles. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¡Camaradas! Jamás repetiremos esto demasiado pues Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg estaban estrechamente unidos al proletariado revolucionario ruso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; La vivienda de Liebknecht en Berlín era el centro de reunión de nuestros emigrados. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuando se trataba de protestar en el parlamento alemán, o en la prensa, contra los servicios que prestaban los imperialistas germanos a la reacción rusa, nos dirigíamos a Karl Liebknecht. Él llamaba a todas las puertas e influía sobre todos -incluso sobre Sheidemann y Ebert- para determinarlos a reaccionar contra los crímenes del imperialismo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Rosa Luxemburg lideró el partido socialdemócrata polaco que junto al partido socialista forman hoy el Partido Comunista. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Alemania, Rosa Luxemburg, con el talento que la caracterizaba, profundizó en la lengua y la vida política del país y pronto ocupó un lugar destacado en el antiguo partido socialdemócrata. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En 1905, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg tomaron parte en todos los acontecimientos de la revolución rusa. Rosa Luxemburg fue incluso arrestada por su condición de militante activa y puesta bajo vigilancia tras su excarcelación de la ciudadela de Varsovia. Entonces pasó ilegalmente (1906) a Petrogrado y allí frecuentaba nuestros círculos revolucionarios. Visitaba a nuestros detenidos en las prisiones y nos servía en el sentido más amplio del término de agente de enlace con el mundo socialista de entonces. Pero además de todas estas relaciones personales, guardamos de nuestra comunión moral con ella -de esta comunión que crea la lucha en nombre de grandes principios y esperanzas- el más hermoso de los recuerdos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hemos compartido con ella la mayor de las desgracias que haya conocido la clase obrera universal -la vergonzosa bancarrota de la II Internacional en agosto de 1914. Y con ella levantaron la bandera de la III Internacional los mejores de entre nosotros, y la han sostenido con orgullo sin desfallecer un solo instante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy en día, camaradas, ponemos en práctica los preceptos de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg en la lucha que mantenemos. Sus ideas nos inspiran cuando, en un Petrogrado sin pan ni fuego, trabajamos para construir un nuevo régimen soviético. Y cuando nuestros ejércitos avanzan victoriosos en todos los frentes, el espíritu de Karl Liebknecht y de Rosa Luxemburg también los anima. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En Berlín, la vanguardia del Partido Comunista aún no disponía de fuerzas suficientemente organizadas para defenderse. Aún no tenía un ejército rojo, como tampoco teníamos nosotros durante las jornadas de julio, cuando la primera oleada de un movimiento poderoso pero no organizado fue quebrada por bandas organizadas aunque poco numerosas. Aún no hay ejército rojo en Alemania, pero sí lo hay en Rusia. El ejército rojo es un hecho, día a día se organiza y es más numeroso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cada uno de nosotros tomará como un deber el explicar a los soldados cómo y por qué han muerto Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, lo que eran y el lugar que debe ocupar su memoria en el espíritu de todo soldado, de todo campesino. Estos dos héroes han entrado para siempre en nuestro panteón espiritual. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Aunque en Alemania no deja de extenderse la ola de la reacción, no dudemos por un instante que el octubre rojo no esté próximo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y ahora, dirigiéndonos al espíritu de los dos grandes difuntos, podemos decir: Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, ya no estáis en este mundo, pero seguís entre nosotros; viviremos y lucharemos animados por vuestras ideas, bajo el influjo de vuestra grandeza moral y juramos que si llega nuestra hora moriremos de pie frente al enemigo, como vosotros habéis muerto, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-style: italic; font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Notas de la edición francesa: Primera publicación el 18 de enero de 1919, primera edición francesa en París, marzo de 1920, en la &lt;em&gt;Revue Communiste&lt;/em&gt;, ediciones de la Internacional Comunista. Texto transcrito a partir de un ejemplar del &lt;em&gt;Bulletin Communiste&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-style: italic; font-family: georgia;"&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1910s/19190118.htm"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1910s/19190118.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-7933458569402839535?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/7933458569402839535/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/karl-liebknecht-rosa-luxemburg-leon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/7933458569402839535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/7933458569402839535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/karl-liebknecht-rosa-luxemburg-leon.html' title='Karl Liebknecht / Rosa Luxemburg - Leon Trotsky'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOoKJkbnaI/AAAAAAAAAFw/H6py6Z-9GB4/s72-c/kliebknecht.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-8769105317445025982</id><published>2009-01-18T19:18:00.008+01:00</published><updated>2009-01-18T23:13:25.397+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Liga Espartaquista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SPD'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosa Luxemburgo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='KPD'/><title type='text'>Rosa Luxemburgo. Esbozo biográfico - Tony Cliff</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOpS10dhnI/AAAAAAAAAGI/vxAL1uX_4Zw/s1600-h/rosalux3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 312px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOpS10dhnI/AAAAAAAAAGI/vxAL1uX_4Zw/s320/rosalux3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292760128240322162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p face="georgia"&gt;Rosa Luxemburg nació en la pequeña población polaca de Zamosc, el 5 de marzo de 1871. Desde muy joven fue activista del movimiento socialista. Se unió a un partido revolucionario llamado Proletariat, fundado en 1882, alrededor de 21 años antes de que se fundara el Partido Social Demócrata Ruso (bolcheviques y mencheviques).&lt;/p&gt;  &lt;p face="georgia"&gt;Proletariat estuvo desde sus comienzos, tanto en principios como en programa, señaladamente adelantado con respecto al movimiento revolucionario en Rusia. Mientras el movimiento revolucionario ruso estaba todavía restringido a actos de terrorismo individual llevados a cabo por una heroica minoría de intelectuales, Proletariat organizaba y dirigía a miles de trabajadores en huelga. No obstante, en 1886, Proletariat fue prácticamente decapitado por la ejecución de cuatro de sus líderes, el encarcelamiento de otros veintitrés bajo largas condenas a trabajos forzados y el destierro de otros doscientos. Sólo se salvaron del naufragio pequeños círculos, y a uno de ellos se unió Rosa Luxemburg a los 16 años. Alrededor de 1889, su actuación llegó a oídos de la policía y tuvo que abandonar Polonia, ya que sus camaradas pensaron que podría realizar tareas más útiles en el exterior que en prisión. Fue a Zurich, en Suiza, que era el centro más importante de emigración polaca y rusa. Ingresó en la universidad, donde estudió ciencias naturales, matemáticas y economía. Tomó parte activa en el movimiento obrero local y en la intensa vida intelectual de los revolucionarios emigrados.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Apenas dos años más tarde, Rosa ya era reconocida como líder teórico del partido socialista revolucionario de Polonia. Llegó a ser colaboradora principal del diario del partido, &lt;i&gt;Sprawa Rabotnicza&lt;/i&gt;, publicado en París. En 1894, el nombre del partido, Proletariat, cambió por el de Partido Social Demócrata del Reino de Polonia; muy poco después, Lituania se añadió al título. Rosa siguió siendo líder teórico del partido -el SDKPL- hasta el fin de su vida.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En agosto de 1893, representó al partido en el Congreso de la Internacional Socialista. Allí, siendo una joven de 22 años, tuvo que lidiar con veteranos muy conocidos de otro partido polaco, el Partido Socialista Polaco (PPS), cuyo principio más importante era la independencia de Polonia, y que demandaba el reconocimiento de todos los miembros de mayor experiencia del socialismo internacional.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;La ayuda para el movimiento nacional en Polonia tenía tras de sí el peso de una larga tradición: también Marx y Engels habían hecho de esto un principio importante en su política. Impertérrita ante todo esto, Rosa cuestionó al PSS, acusándolo de tendencias claramente nacionalistas y de propensión a desviar a los trabajadores de la senda de la lucha de clases; se atrevió a tomar una posición diferente a la de los viejos maestros y se opuso al slogan de "independencia para Polonia" (Para una elaboración de la posición de Rosa Luxemburg sobre la cuestión nacional, véase el Capítulo 6.) Sus adversarios acumularon injurias sobre ella: algunos, como el veterano discípulo y amigo de Marx y Engels, Wilhelm Liebknecht, llegó a acusarla de ser agente de la policía secreta zarista. No obstante, ella se mantuvo en sus trece.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Intelectualmente crecía a pasos agigantados. En 1898, se dirigió al centro del movimiento obrero internacional en Alemania, que la atrajo irresistiblemente.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Comenzó a escribir asiduamente, y después de un tiempo llegó a ser uno de los principales colaboradores del periódico teórico marxista más importante de la época, &lt;i&gt;Die Neue Zeit&lt;/i&gt;. Invariablemente independiente en el juicio y en la crítica, ni siquiera el tremendo prestigio de Karl Kautsky, su director -"Papa del marxismo", como se le llamaba-, lograba apartarla de sus opiniones elaboradas, una vez que estaba convencida de ellas.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Rosa entregó cuerpo y alma al movimiento obrero en Alemania. Era colaboradora regular de numerosos diarios socialistas -y en algunos casos directora-, dirigió muchos mítines populares y tomó parte enérgicamente en todas las tareas que el movimiento le requería. Desde el principio hasta el fin, sus disertaciones y artículos eran trabajos creativos originales, en los que apelaba a la razón más que a la emoción, y en los que siempre abría a sus oyentes y lectores un horizonte más amplio.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En este momento, el movimiento de Alemania se dividió en dos tendencias principales, una reformista -con fuerza creciente- y la otra revolucionaria. Alemania había gozado de creciente prosperidad desde la crisis de 1873. El nivel de vida de los trabajadores había ido mejorando ininterrumpidamente, aunque en forma lenta: los sindicatos y cooperativas se habían vuelto más fuertes. En estas circunstancias, la burocracia de estos movimientos, junto con la creciente representación parlamentaria del Partido Social Demócrata, se alejaba de la revolución y se inclinaba con gran ímpetu hacia los que ya proclamaban el cambio gradual o el reformismo como meta. El principal vocero de esta tendencia era Eduard Bernstein, un discípulo de Engels. Entre 1896 y 1898, escribió una serie de artículos en &lt;i&gt;Die Neue Zeit&lt;/i&gt; sobre "Problemas del Socialismo", atacando cada vez más abiertamente los principios del marxismo. Estalló una larga y amarga discusión. Rosa Luxemburg, que acababa de ingresar en el movimiento obrero alemán, inmediatamente salió en defensa del marxismo. De forma brillante y con magnífico ardor atacó el propagado cáncer del reformismo en su folleto &lt;i&gt;¿Reformismo o revolución?&lt;/i&gt;. (Para una elaboración de su crítica del reformismo, véase el Capítulo 2).&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Poco después, en 1899, el "socialista" francés Millerand participó de un gobierno de coalición con un partido capitalista. Rosa siguió atentamente este experimento y lo analizó en una serie de brillantes artículos referentes a la situación del movimiento francés en general, y a la cuestión de los gobiernos de coalición en particular (véase el Capítulo 2). Después del fiasco de Macdonald en Gran Bretaña, el de la República de Weimar en Alemania, el del Frente Popular en Francia en la década de los 30 y los gobiernos de coalición posteriores a la Segunda Guerra Mundial en el mismo país, queda claro que las enseñanzas impartidas por Rosa no son únicamente de interés histórico.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Entre 1903-1904, Rosa se entregó a una polémica con Lenin, con quien disentía en la cuestión nacional (véase el Capítulo 6), y en la concepción de la estructura del partido y la relación entre el partido y la actividad de las masas (véase el Capítulo 5).&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En 1904, después de "insultar al Káiser", fue sentenciada a nueve meses de prisión, de los cuales cumplió solo uno.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En 1905, con el estallido de la primera revolución rusa, escribió una serie de artículos y panfletos para el partido polaco, en los que exponía la idea de la revolución permanente, que había sido desarrollada independientemente por Trotsky y Parvus, pero sostenida por pocos marxistas de la época. Mientras que tanto los bolcheviques como los mencheviques, a pesar de sus profundas divergencias, creían que la revolución rusa había de ser democrático-burguesa, Rosa argüía que se desarrollaría más allá del estadio de burguesía democrática y que podría terminar en el poder de los trabajadores o en una derrota total. Su slogan era "dictadura revolucionaria del proletariado basada en el campesinado".&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Sin embargo, pensar, escribir y hablar sobre la revolución no era suficiente para Rosa Luxemburg. El &lt;i&gt;motto&lt;/i&gt; de su vida fue: "En el principio fue el acto". Y aunque no gozaba de buena salud en ese momento, entró de contrabando en la Polonia rusa tan pronto como pudo (en diciembre de 1905). En ese momento el punto culminante de la revolución había sido superado. Las masas todavía estaban activas, pero ahora vacilantes, mientras la reacción alzaba su cabeza. Se prohibieron todos los mítines, pero los obreros todavía los celebraban en sus fortalezas: las fábricas. Todos los periódicos de los trabajadores fueron suprimidos, pero el del partido de Rosa seguía apareciendo todos los días, impreso clandestinamente. El 4 de marzo de 1906 fue arrestada y detenida durante cuatro meses, primero en la prisión y posteriormente en un fuerte. A causa de su mala salud y de su nacionalidad alemana, fue liberada y expulsada del país.&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;2&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;La revolución rusa dio vigor a una idea que Rosa había concebido años atrás: que las huelgas de masas -tanto políticas como económicas- constituían un elemento cardinal en la lucha revolucionaria de los trabajadores por el poder, singularizando a la revolución socialista de todas las anteriores. A partir de allí elaboró aquella idea en base a una nueva experiencia histórica. (Véase el Capítulo 3)&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Al hablar en tal sentido en un mitin público fue acusada de "incitar a la violencia", y pasó otros dos meses en prisión, esta vez en Alemania.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En 1907, participó en el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Stuttgart. Habló en nombre de los partidos ruso y polaco, desarrollando una posición revolucionaria coherente frente a la guerra imperialista y al militarismo. (Véase el Capítulo 4)&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Entre 1905 y 1910, la escisión entre Rosa Luxemburg y la dirección centrista&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;3&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/cliff/luxemburg/rosacap1.html#n3"&gt;&lt;/a&gt; del SPD -del que Kautsky era el portavoz teórico- se hizo más profunda. Ya en 1907, Rosa había expresado su temor de que los líderes del partido, al margen de su profesión de marxismo, vacilarían frente a una situación que requiriera acción. El punto culminante llegó en 1910, cuando se produjo una ruptura total entre Rosa y Karl Kautsky por la cuestión de &lt;i&gt;la vía de los trabajadores hacia el poder&lt;/i&gt;. Desde ese momento, el SPD se dividió en tres tendencias diferenciadas: los reformistas, que progresivamente fueron adoptando una política imperialista; los así llamados marxistas de centro, conducidos por Kautsky (ahora apodado por Rosa Luxemburg "líder del pantano"), quien conservaba su radicalismo verbal pero se limitaba cada vez más a los métodos parlamentarios de lucha; y el ala revolucionaria, de la que Rosa Luxemburg era la principal inspiradora.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;En 1913, publicó su obra más importante: &lt;i&gt;La acumulación de capital. (Una contribución a la explicación económica del imperialismo)&lt;/i&gt;. Ésta es sin duda, desde &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt; una de las contribuciones más originales a la doctrina económica marxista. Este libro -como lo señalara Mehring, el biógrafo de Marx- con su caudal de erudición, brillantez de estilo, vigoroso análisis e independencia intelectual, es de todas las obras marxistas, la más cercana a &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;. El problema central que estudia es de enorme importancia teórica y política: los efectos que la expansión del capitalismo en territorios nuevos y atrasados, tiene sobre sus propias contradicciones internas y sobre la estabilidad del sistema. (Para un análisis de esta obra véase el Capítulo 8.)&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El 20 de febrero de 1914, Rosa Luxemburg fue arrestada por incitar a los soldados a la rebelión. La base de esta acusación fue una arenga en la que declaró: "Si ellos esperan que asesinemos a los franceses o a cualquier otro hermano extranjero, digámosles: 'No, bajo ninguna circunstancia'". En el Tribunal se transformó de acusada en acusadora, y su disertación -publicada posteriormente bajo el título &lt;i&gt;Militarismo, guerra y clase obrera&lt;/i&gt;- es una de las más inspiradas condenas del imperialismo por parte del socialismo revolucionario. Se la sentenció a un año de prisión, pero no fue detenida ahí mismo. Al salir de la sala del tribunal fue de inmediato a un mitin popular, en el que repitió su revolucionaria propaganda antibélica.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, prácticamente todos los líderes socialistas fueron devorados por la marea patriótica. El 3 de agosto de 1914, el grupo parlamentario de la socialdemocracia alemana decidió votar a favor de créditos para el gobierno del Káiser. Sólo quince de los ciento once diputados mostraron algún deseo de votar en contra. No obstante, después de serles rechazada su solicitud de permiso, se sometieron a la disciplina del partido, y el 4 de agosto, todo el grupo socialdemócrata votó por unanimidad en favor de los créditos. Pocos meses después, el 3 de diciembre, Karl Liebknecht ignoró la disciplina del partido para votar de acuerdo con su conciencia. Fue el único voto en contra de los créditos para la guerra.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;La decisión de la dirección del partido fue un rudo golpe para Rosa Luxemburg. Sin embargo, no se permitió la desesperación. El mismo día que los diputados de la socialdemocracia se unieron a las banderas del Káiser, un pequeño grupo de socialistas se reunió en su departamento y decidió emprender la lucha contra la guerra. Este grupo, dirigido por Rosa, Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin, finalmente se transformó en la Liga Espartaco. Durante cuatro años, principalmente desde la prisión, Rosa continuó dirigiendo, inspirando y organizando a los revolucionarios, levantando las banderas del socialismo internacional. (Para más detalles de su política antibélica, véase el Capítulo 4.)&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El estallido de la guerra, separó a Rosa del movimiento obrero polaco, pero debe de haber obtenido profunda satisfacción, porque su propio partido en Polonia permaneciera en todo sentido leal a las ideas del socialismo internacional.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;La revolución rusa de febrero de 1917 concretó las ideas políticas de Rosa: oposición revolucionaria a la guerra y lucha para el derrocamiento de los gobiernos imperialistas. Desde la prisión, seguía febrilmente los acontecimientos, estudiándolos a fondo con el objeto de recoger enseñanzas para el futuro. Señaló sin vacilaciones que la victoria de febrero no significaba el final de la lucha, sino solo su comienzo; que únicamente el poder en manos de la clase trabajadora podía asegurar la paz. Emitió constantes llamamientos a los trabajadores y soldados alemanes para que emularan a sus hermanos rusos, derrocaran a los junkers y al capitalismo. Así, al mismo tiempo que se solidarizarían con la revolución rusa, evitarían morir desangrados bajo las ruinas de la barbarie capitalista.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;Cuando estalló la Revolución de Octubre, Rosa la recibió con entusiasmo, ensalzándola con los términos más elevados. Al mismo tiempo, no sustentaba la creencia de que la aceptación acrítica de todo lo que los bolcheviques hicieran fuera útil al movimiento obrero. Previó claramente que si la Revolución Rusa permanecía en el aislamiento, un elevado número de distorsiones mutilarían su desarrollo; bien pronto señaló tales distorsiones en el proceso de desarrollo de la Rusia soviética, particularmente sobre la cuestión de la democracia. (Véase el Capítulo 7.)&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El 8 de noviembre de 1918, la revolución alemana liberó a Rosa de la prisión. Con todo su energía y entusiasmo se sumergió en la lucha revolucionaria. Lamentablemente las fuerzas reaccionarias eran poderosas. Líderes del ala derecha de la socialdemocracia y generales del viejo ejército del Káiser unieron sus fuerzas para suprimir al proletariado revolucionario. Miles de trabajadores fueron asesinados; el 15 de enero de 1919 mataron a Karl Liebknecht; el mismo día, el culatazo de rifle de un soldado destrozó el cráneo de Rosa Luxemburg.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: georgia;"&gt;El movimiento internacional de los trabajadores perdió, con su muerte, uno de sus más nobles espíritus. "El más admirable cerebro entre los sucesores científicos de Marx y Engels", como dijo Mehring, había dejado de existir. En su vida, como en su muerte, dio todo por la liberación de la humanidad.&lt;/p&gt; &lt;h4 style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Notas&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;span style="font-family: georgia;font-size:78%;" &gt; &lt;p&gt;&lt;a name="n1"&gt;1&lt;/a&gt;. No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista (véase J.V.Stalin, &lt;i&gt;Works&lt;/i&gt; Tomo XII, pp86-104).&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a name="n2"&gt;2&lt;/a&gt;. Había adquirido la nacionalidad alemana mediante un matrimonio simulado con Gustav Lübeck. (N. de la T.)&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a name="n3"&gt;3&lt;/a&gt;. Centrista fue un término que se aplicaba a aquellos que mantenían una posición intermedia, vacilante, entre los revolucionarios consistentes y los reformistas declarados. (N. del T.)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/cliff/luxemburg/rosacap1.html"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/espanol/cliff/luxemburg/rosacap1.html"&gt;http://www.marxists.org/espanol/cliff/luxemburg/rosacap1.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-8769105317445025982?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/8769105317445025982/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/rosa-luxemburgo-esbozo-biogrfico-tony.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/8769105317445025982'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/8769105317445025982'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/rosa-luxemburgo-esbozo-biogrfico-tony.html' title='Rosa Luxemburgo. Esbozo biográfico - Tony Cliff'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_PscG6uhP4W8/SXOpS10dhnI/AAAAAAAAAGI/vxAL1uX_4Zw/s72-c/rosalux3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6566691196924163064.post-6004355386014376898</id><published>2009-01-18T19:14:00.003+01:00</published><updated>2009-01-18T22:59:59.257+01:00</updated><title type='text'>Inauguración de la Biblioteca Online de Izquierda Socialista de Guadalajara</title><content type='html'>Queda formalmente inaugurada la biblioteca Online de Izquierda Socialista de Guadalajara, la cual albergará textos y escritos socialistas que estarán a disposición de toda persona interesada en estos para su lectura y disfrute.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibid Cordiales Saludos Socialistas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Izquierda Socialista de Guadalajara&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6566691196924163064-6004355386014376898?l=biblioisgu.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://biblioisgu.blogspot.com/feeds/6004355386014376898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/inauguracin-de-la-biblioteca-online-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/6004355386014376898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6566691196924163064/posts/default/6004355386014376898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://biblioisgu.blogspot.com/2009/01/inauguracin-de-la-biblioteca-online-de.html' title='Inauguración de la Biblioteca Online de Izquierda Socialista de Guadalajara'/><author><name>Izquierda Socialista de Guadalajara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05229195607047156669</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
